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Excélsior / JOSÉ DE JESÚS GUADARRAMA

Los hogares con menores ingresos y que consumen servicios de comunicaciones móviles pagan precios considerablemente más altos, según The Competitive Intelligence Unit.

En un análisis, la consultora destacó que “en México ser pobre es muy caro, lo que se refleja en el hecho de que mientras que los hogares con menor poder adquisitivo destinan hasta 235 pesos trimestrales de sus ingresos al pago de Internet, es decir un 3.5 por ciento de su ingreso corriente; el decil más alto destina mil 520 pesos, pero en términos relativos representa solo el 0.9 por ciento”.

Destacó que se observa lo anterior pese a que México registra la mayor disminución en precios debido a que solía ser de los más caros y que incluso nuestro país es el único con reducción en todos los servicios y canastas, ejemplificó que desde la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones en banda ancha fija cayeron en un 27.7 por ciento y el de telefonía móvil un 64.7 por ciento.

Entre los avances destacados de la última década, la CIU destaca que en materia de comunicaciones móviles, mientras en el año 2009 había una penetración de 67.7 por ciento y 35.9 millones maginados digitales, en el 2019 la relación es de 94.3 por ciento o 6.6 millones.

En el 2009 la penetración de la banda ancha móvil era de 1 por ciento, por lo que había 113.4 millones de marginados digitales, en el 2019 la relación es de 67 por ciento y 42.1 millones.

En el análisis se observa que pese a que hay importantes avances y que han transcurrido 5 años desde que se aplicó una regulación asimétrica, todavía 7 de cada 10 pesos son generados por el Agente Económico Preponderante; por lo que en tal contexto resulta importante la aplicación efectiva de medidas asimétricas para alcanzar un mayor índice de competencia en el sector.

La CIU observó que en el primer trimestre del 2017 el mercado llegó a su menor nivel de concentración de ingresos de acuerdo con el Indice Herfindal-Hirschman (IHH ) y que desde entonces, el mercado se ha reconcentrado considerablemente.

Destacó que “de continuar la misma tendencia, al cierre de 2019 tendremos mayor concentración que en el 2015” y que “con el ritmo de avance que traía la regulación asimétrica, tomaría 15 años abandonar la preponderancia”.

La interpretación de la CIU es que “la nueva evidencia de reconcentración del mercado extendería ese margen de continua afectación al bienestar del consumidor.