Para los xalapeños de cepa, seguramente hablar de La Tasca del Cantor los retrotrae a la Xalapa del pasado reciente que tenemos aún muy fresca en la memoria. Eran las épocas de cuando el café de La Parroquia de Zaragoza tenía en su parte frontal, del lado izquierdo, una especie de garage que hoy ya pocos recuerdan. Xalapa se debatía entre el carácter impetuoso, la ensoñación y la inocencia de su juventud. El rectorado de Roberto Bravo Garzón transitaba apenas el tercer año de gestión y el estudiantado de la Universidad Veracruzana aplaudía la apertura de la Unidad de Artes, el Orbis Tertius ya tenía dos años de práctica sincopa y el Ballet Folklórico tenía uno de haber sido fundado por el maestro Miguel Vélez Arceo. En esa Xalapa de los 70 surgió el feudo de Salvador ‘Chava’ Suárez, una especie de templo en donde el dios es la cultura –el dios Baco también-, ¡y es que si la Tasca hablara, cuántas historias no nos contaría! Por su tablado han pasado músicos de la talla de Paquito D’Rivera, Jane Bonet, Jaime López, Edgar Dorantes, Víctor Mendoza, Roberto Alcalá, Ilán Bar-Lavi y el baterista Antonio Sánchez, y grupos como Son de madera, Los cojolites, Sonex y el Aguas Aguas, y en sus paredes y rincones se ha dado cobijo a la obra de muchos artistas de aquí, allá y acullá, no en balde la Tasca originalmente fue fundada por Luis Rechy y su idea original fue que funcionara como un lugar en donde se fusionara el arte con la bohemia. El primer domicilio en donde funcionó estuvo en la calle de Bravo, de ahí se mudó a Clavijero, que fue cuando un servidor la conoció, y de ahí al actual sitio, en donde parece que le esperan muchos años por delante. Chava Suárez es un excelente anfitrión y, créanmelo, no hay mejor lugar en Xalapa para tomar vino o cerveza y disfrutar hasta que el cuerpo aguante con la música que ahí se escucha y el ambiente que solo ahí se vive. ¡Felicidades Chava por tanto aguante”. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.