A lo largo de más de 20 años, el ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, construyó un producto y una marca que son él mismo.

Desde un inicio de esta tarea tuvo claro el producto y la marca que se proponía construir y que era la condición para llegar a donde ahora están. Ése era el propósito.

La construcción la hizo contra viento y marea con una constancia y disciplina admirables. Nunca se desvió del camino. Se aferró en su objetivo.

En la tarea demostró una gran habilidad y destreza en el manejo de los elementos que le permitieron lograr el diseño del producto y la marca que ahora es.

Éstas no se hicieron, como en el caso de otros políticos, a partir de la acción. Su único cargo de elección fue la jefatura del gobierno de la Ciudad de México (2000-2006).

El producto y la marca se construyeron a partir de tres elementos: una forma de decir las cosas, una selección de los temas a desarrollar y una manera de actuar.

La forma de decir lo que piensa y la originalidad de su discurso crearon un personaje único en el mercado electoral.

Los temas que eligió lo distinguieron de cualquier otro político y se centró en tres binomios: corrupción-honradez; más de lo mismo-cambio, y mafia del poder-somos distintos.

Su acción siempre fue la de confrontarse con el poder, incluso cuando él mismo lo ejerció. Para eso eligió siempre actos simbólicos que rompían con lo establecido.

La combinación de los tres elementos la hizo en la tensión entre estar fuera del sistema y ser parte de él. Nunca rompió con este. Eso le hubiera sacado del juego electoral.

En la construcción del producto y la marca resultó fundamental la cobertura que tuvo de los medios. Sin ellos nunca lo hubiera logrado.

Desde un principio, entendió bien que la manera de estar presente en ellos era a través de dar nota. Y se dedicó a eso. Siempre ha sido noticia.

El producto y la marca, que se fueron consolidando en el camino, se empezaron a dar a conocer y en ese proceso encontraron su nicho de mercado, que siempre fue creciendo.

En la sociedad mexicana ahora hay un amplio sector que compra el producto y la marca AMLO. El producto le satisface y se identifica con la marca. Se convierten en sus vendedores y publicistas.

Ahora López Obrador se enfrenta a un espacio distinto que es el de la acción de gobierno, donde sólo los discursos en sus diversas modalidades, especialidad del presidente, ya no bastan.

Está por verse si en las nuevas condiciones el producto y la marca AMLO se sostienen en el mercado. En los primeros meses de gobierno así ha sido y es posible que continúe, pero también que se reduzcan los compradores.

Twitter: @RubenAguilar

 

El Economista.