“Don Vicente el chato Bonilla era aficionado a elaborar papalotes y “empinarlos” con colas de quince metros, con muchas navajas, y era experto en manipularlos. En otra parte de sus hobbies le gustaba el basquetball. Conservaba una canasta en el patio trasero de la casona donde está el restaurante, ahí guardaban el famoso vino de naranja. Mientras calentaba la lumbre para preparar sus exquisitos langostinos en salsa verde, se ponía a canastear  y creo que hasta armaba sus cascaritas con algunos meseros. Era un certero canasteador”. Es parte de lo que escribe Calixto Hernández sobre  un hombre emblemático de Coatepec.