VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LETRAS LIBRES. (II)

 

José de la Colina es uno de los ilustres articulistas de la Revista Letras Libres, de manera permanente podemos leer sus cuentos, críticas y reseñas literarias. El penúltimo artículo publicado del Maestro De la Colina en Letras Libres, lleva el título: “Interrogación alrededor de don Quijote.” Los artículos son pequeños ensayos donde el Maestro nos guía en un gran universo literario y artístico, este tipo de ensayos lo podemos encontrar en su libro titulado: “Personerío”, publicado en el 2005 por la Editorial de la Universidad Veracruzana.

El prólogo de la obra fue escrito por el narrador veracruzano Luis Arturo Ramos, quien literalmente señala: “Veintiséis personajes derivan por el caudal memorioso de Personerío: pintores, una fotógrafa, un historiador, un músico, un perfecto desconocido y el resto escritores.  Y además de lo anterior, Personerío es también otras cosas. No sólo recuento de hechos y veo-grafía personal, nómina de personalidades, sino también libro de ensayos, de textos lúcida y reveladoramente introductorios a la vida y a la obra de escritores y artistas plásticos. Porque también De la Colina se enorgullece de los libros leídos y de su manera de leerlos. Esto es, más allá del prejuicio que sectoriza y contamina al siempre sabio, pero igualmente humilde ejercicio de la lectura; por ello, al margen de estilos y propósitos, aquilata y consume con semejante aplomo y gozo a escritores tan distintos y distantes en oficio.”

Cada ensayo resulta ser un gran recorrido por la vida y obra del personaje en mención, en esta obra De la Colina nos llevará a la biblioteca personal de Alfonso Reyes, nos acercará a la poesía de Renato Leduc, presenta a Salvador Novo como el gran cronista de la ciudad de México, muestra su admiración por Dámaso Pérez Prado creador del género musical “El Mambo”, en las páginas nos encontramos con eminentes escritores cercanos al Maestro De la Colina como lo fueron Octavio Paz, Juan José Arreola, Sergio Galindo, narra la siguiente anécdota vivida con Juan Rulfo:

A Rulfo lo encontraste una tarde, solo, tomando una Cocacola en una de los separos o caballerizas del café Chufas de López. “Pero siéntese, tómese una coca. –Gracias, tomaré una horchata. –Mejor. Yo tengo el pinche vicio éste de la Cocacola. Pero es buena la Cocacola. Esto y Fulkner es lo mejor que hacen los gringos… ¿Usted cómo me dijo que se llama? –José de la Colina. –Ah, hijo del diplomático. –No, soy español de nacimiento, vine a México después de la guerra civil española. –Con razón se ve tan blanquito, como que no le da mucho el sol, ¿no?”

Claramente se percibe la enorme admiración que José de la Colina siente por Juan Rulfo, porque en este mismo ensayo al platicarnos otra anécdota sobre el escritor jalisciense deja muy en claro la grandeza de sus dos emblemáticas obras:

Los inspectores de famas lo buscaban para preguntarle por qué sólo dos libros y cuándo daría otro libro, y él intentaba hacerse a un lado, hablar de otra cosa, porque sin duda pesaban y ardían mucho los libros que de él se exigían, y cómo explicar que basta con haber escrito lo esencial, dos obras únicas, irrepetibles, insustituibles, según el consejo del poeta: “Di tú palabra y rompe”. Es cosa de intensidad, las casi trescientas páginas de El llano en llamas y Pedro Páramo juntos (que resumen de Rulfo: páramo y llamas) siguen ahondando en la región futura y sin tiempo de las letras mexicanas.”

En Personerío, ensayo tras ensayo vamos descubriendo un rico y variado bagaje cultural. La sabiduría libresca de Salvador Elizondo, el enorme reconocimiento al trabajo fotográfico de Paulina Lavista, el valor universal que se tiene de la obra del artista plástico Alberto Gironella, y uno de los artículos más bellos desde un gusto personal es el titulado: “Pita estaba pitonisa”, dedicado a la gran poeta mexicana y llamada la undécima musa, Pita Amor.

Pita Amor fue una mujer singular, bella, amada por un sector de la sociedad, y muy incomprendida por la sociedad conservadora, machista y de doble moral, aun así, Pita siempre fue una mujer cautivante, tuvo la fortuna que su primer libro publicado fue apadrinado por el sabio Alfonso Reyes, esto provocó de inmediato envidia en el mundo de la calaña literaria y afirmaban que no eran poemas compuestos por ella, sino por algún sabio enamorado, nos cuenta el Maestro De la Colina, que la undécima musa contestó con el siguiente poema:

“Como dicen que soy una ignorante,

todo mundo comenta, sin respeto,

que sin duda ha de haber algún sujeto

que pone mi pensar en consonante.”

Relata el Maestro De la Colina, que en una ocasión Salvador Novo escribió: “Pita estaba pitonisa”. (Ella le telefonea urgentemente: “¡Me dijiste putonisa, vil Salvador bellaco!, ¿Qué me sabes, a ver?” “No, por favor, Pita, mi amor, oye, te dije pi-to-ni-sa, mira el diccionario, eso significa encantadora, hechicera.” “Ah, bueno, eso sí: estuve mágica, ¿Verdad?” E inmediatamente aclarado el mal entendido, José De la Colina nos transcribe un hermoso poema de Pita Amor que la describe de cuerpo entero:

“Shakespeare me llamó genial,

Lope de Vega infinita,

Calderón bruja maldita

Y Fray Luis la episcopal,

Quevedo, grande abismal,

Y Góngora, la Contrita;

Sor Juana, monja inaudita, y Bécquer, la mineral;

Rubén Darío, la hemorragia, la hechicera de la magia;

Machado, la alucinante;

Villaurrutia, enajenante;

García Lorca, la grandiosa,

Y yo me llamé la diosa.

Todo lo antes narrado es parte de lo que podrá leer en el libro: “Personerío” del gran Maestro José de la Colina, descrito en el 2014 por Letras Libres como un: “Escritor en estado puro.”

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