Llega un viejito con el médico y le dice: -Doctor, estoy preocupado, muy preocupado, pues ya casi cumplo 90 años y todavía ando persiguiendo muchachas. El doctor le responde: -¡Ah caray!, pues sí es un caso insólito, pero dígame ¿en qué le puedo ayudar, cual es su preocupación?. Responde el viejito: -Pues es que las ando persiguiendo… pero ya no me acuerdo para qué. Lo publican en “Auge de vida”.