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¿Pesará la “recomendación” de AMLO en la decisión del Banxico?

En este año, hay una tendencia clara a bajar las tasas

Si la política monetaria fuera simple lógica, el Banco de México debería bajar la tasa de interés esta semana. La tasa de referencia está a un nivel de 8.25%, mientras que la inflación al cierre de julio fue 3.78% y va camino a cerrar el año abajo de 3.5 por ciento. El hecho es que estamos en los menores niveles inflacionarios desde el 2016.

Si la decisión del Banco de México se basara sólo en lo que están haciendo otros bancos centrales, podríamos apostar a favor de una baja en las tasas. En este año hay una tendencia clara en esa dirección, en el mundo. Esto incluye a países de todas las regiones y grados de desarrollo económico: Brasil, Chile, Corea del Sur, India, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

Si tuviéramos que adivinar lo que hará el Banxico, sólo a partir de lo que está haciendo la Reserva Federal, podríamos suponer que viene una baja de tasas, pero moderada y quizá en septiembre. A fines de julio, el banco central de Estados Unidos bajó la tasa de referencia 0.25 puntos. Esta baja fue la primera desde el 2008, pero no está claro si habrá nuevas. El presidente Trump lo exige porque quiere que las tasas más bajas impulsen una baja en el valor del dólar, para mejorar su balanza comercial.

Los datos de la inflación en México y las decisiones de otros bancos centrales no son suficientes para anticipar lo que hará el Banco de México. Es necesario tomar en cuenta otros elementos, no todos relacionados con variables económicas.

¿Cuánto pensará en el ánimo de la junta del Banxico la “recomendación” de AMLO de bajar las tasas? Entre la opinocracia, hay posiciones encontradas sobre si las declaraciones del presidente a Bloomberg constituyen una forma de presionar al banco central o no. Es claro que la economía mexicana no está creciendo y es tentador echar la culpa de ello a las altas tasas de interés del Banxico. Valdría la pena especular sobre si el PIB crecería más si la tasa fuera 7.5 o 7.0%, porque abaratar el dinero no elimina la incertidumbre sobre las políticas públicas.

¿Las palabras de AMLO impulsan o inhiben una baja en las tasas? Lo más relevante no es el dictamen del círculo rojo, sino la forma en que el gobernador y los subgobernadores del Banxico procesen el tema. Pueden pensar que las próximas decisiones de política monetaria son una oportunidad para afirmar la autonomía constitucional del Banco de México frente al presidente y, en ese sentido, optar por no mover las tasas… después de todo, razones no les faltan.

¿Qué razones podrían esgrimir? La inflación va a la baja pero no está totalmente controlada. Así lo indica el índice de precios al productor y el hecho de que la inflación sigue estando por encima del objetivo que es 3 por ciento. Otro argumento para no mover las tasas es el contexto internacional: las turbulencias en Argentina contribuyeron a una depreciación del peso mexicano y son un recordatorio de lo poco “confiable” que es el mundo en estos días. Tenemos el riesgo de guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero también la probabilidad creciente de que la economía de Estados Unidos se desacelere o de que el vuelo del Brexit necesite un aterrizaje de emergencia. Todos estos problemas limitan el margen de maniobra del Banco de México. La política monetaria tiene sus riesgos. Es una ciencia, pero también arte… y política a secas.

lmgonzalez@nulleleconomista.com.mx

Tomado de El Economista.