Llega una señora octagenaria a las puertas de la cárcel y le dice al custodio. -Buenas, hijo, vengo a la visita conyugal. El carcelero la mira de arriba a abajo y le pregunta confundido. – ¿Usted, señora? ¿a su edad? ¿Y con qué preso viene a la visita? -Con el que sea, hijo, con el que sea. Lo publican en “Auge de Vida”.