Buen día apreciado lector:

“No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que siento todos los días y luego quiero que actúes”.

De ese tamaño es la verdadera aflicción de Greta Thunberg, la joven sueca de 15 años que lucha cada viernes contra la inacción de los líderes mundiales ante el evidente y peligroso para la humanidad, cambio climático.

Y vaya que ha llamado la atención mundial. Como es sabido la chica ha inspirado un movimiento mundial para pedir que se cumplan los objetivos medioambientales y los viernes, a pesar de que es obligatorio, falta a clase y se sienta frente al Parlamento sueco para pedir que se cumpla el Acuerdo de París.

Cuando sus maestros le dijeron que, para frenar el calentamiento global, era importante ahorrar energía y reciclar se interesó, pero más, cuando les explicaron que hay una cosa llamada cambio climático y que es una amenaza muy seria contra el futuro de la humanidad, así que en cuanto más aprendía al respecto, más pensaba: “Si esto es tan serio, ¿por qué no hablamos de ello y tratamos de resolverlo todo el tiempo?”.

La noche del lunes fue aún más protagonista y en todos los noticieros de la televisión del mundo, se le vio con lágrimas en su rostro, pero “echando ojos de fuego” al Presidente gringo y a todos los líderes mundiales a los que “con un discurso cargado de furia”, dicen las crónicas, que no hacen nada concreto.

Esta activista que lleva meses luchando por cambiar, según las redes sociales precisa que lo suyo no es un asunto político. “Nuestra huelga escolar no tiene nada que ver con la política de partido”, porque “el clima y la biosfera no se preocupan por nuestra política y nuestras palabras vacías por un solo segundo. Sólo les importa lo que realmente hacemos. ¡Este es un grito de ayuda!”, señala.

Ojalá ella también motive a todos los mexicanos, los veracruzanos, los xalapeños, a preocuparnos más en serio y actuar ya ya ya, a barrer y limpiar el frente de la casa todos los días, a levantar la basura y depositarla donde corresponda, a destapar coladeras y drenajes, a limpiar las playas, a no echar la basura en cualquier parte, a no tirar colillas de cigarro, ni papeles, ni bolsas, ni botellas, a no ser animales, vaya, a volver al tiempo de los sesentas para atrás, cuando éramos decentes gracias a las enseñanzas de nuestros padres.

Ojalá también que este texto solidario con aquella chiquilla anime al lector a sumarse a esta tarea mundial y a sembrar plantas y árboles y a cuidar el agua, como si lo hacen Alejandro de la Madrid y su equipo con su fundación “Salvemos el agua”. Paz y armonía para todos.gustavocadenamathey@nullhotmail.com