LA GRAN DEPRESIÓN
Imposible tener certezas sobre la aprobación del T-MEC
Enrique Campos Suárez

El juego de los porcentajes de probabilidad de que el Congreso de Estados Unidos apruebe el acuerdo comercial entre ese país, México y Canadá (T-MEC) ayuda a obtener buenos titulares para la prensa, pero realmente carece de fondo.

Las posibilidades de que los demócratas decidan someter a votación la ratificación del acuerdo y que en ese proceso resulte aprobado no pasan por una lógica comercial, porque ahí en todo caso hay muchas posibilidades de que obtuviera el visto bueno.

Si fuera la lógica de haber cumplido con las demandas que los demócratas plantearon al gobierno mexicano para seguir con el proceso legislativo, habrá que ver cómo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se desvivió en dar garantías de que se cumplirían los compromisos en materia laboral. Vamos, hasta aumentos salariales a los trabajadores mexicanos les prometió.

Y más allá de que pudieran creer o no en la palabra de la 4T, ellos mismos tienen en Estados Unidos una enorme presión por parte de los agentes económicos que tienen muchos intereses en que ya se ratifique el T-MEC.

Muchos de los interesados pasan por supuesto por tener una relación más ventajosa con México, otros lo hacen como una medida proteccionista para sus sectores industriales, que quedaron blindados en el nuevo acuerdo comercial.

Pero amplios sectores de granjeros ven en la ratificación de este acuerdo el elemento indispensable para entrar a mercados agroindustriales de Canadá y de México que han estado limitados durante los 25 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Esos grupos representan miles de millones de dólares, cientos de miles de empleos y sin duda millones de votos.

Pero no son las razones económicas las que frenan este paso legislativo, son los cálculos políticos sobre qué tanto dañan o benefician a Donald Trump con este tema comercial.

Mientras el T-MEC tenga ese componente de triunfo o fracaso político-electoral será difícil que los demócratas acepten su tránsito legislativo.

Hay un enorme cabildeo en Washington, DC, para su aprobación. Olvídese de las cartitas de López Obrador a Nancy Pelosi, la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes. No.

Los cabilderos de la industria automotriz, los mismos agricultores, las organizaciones de industriales, todos aquellos que quieren garantías de un mercado que debe seguir abierto y con reglas claras.

Incluso en México, la 4T ha puesto muchas expectativas en la aprobación del acuerdo. Desde la Secretaría de Hacienda le ven cualidades de cura milagrosa de la economía mexicana y prometen que habrá un antes y un después de la aprobación del T-MEC. Eso es algo exagerado, pero se entiende su desesperación.

Pero el atorón legislativo del T-MEC en Estados Unidos es electoral. El posible proceso de impeachment del presidente Donald Trump también es electoral, todo pasa ahora por ese filtro. Y la realidad es que nadie tiene la certeza de la ruta que seguirá esa relación contaminada entre demócratas, republicanos y Donald Trump.

Le quedan 20 días efectivos al año legislativo antes de que termine este 2019. Y la fecha del día de Acción de Gracias, que este año será el 28 de noviembre, es emblemática en aquel país.

Así es que la aprobación o no en estas semanas del acuerdo trilateral tiene un componente desconocido para nosotros. Por lo que, realmente, no hay un porcentaje de probabilidades que valga en estos momentos.

Tomado de el Economista.