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El Financiero / Diana Nava

La Secretaría de Energía podría recurrir al mecanismo de intercambio (conocido como swap) con Estados Unidos para obtener crudo ligero a cambio de petróleo pesado, si es que la producción nacional no es suficiente para alcanzar las metas de refinación.

“Ese es el mecanismo que pudiéramos utilizar, en ese intercambio llevas crudo pesado y te dan crudo ligero, se intercambia. No es necesariamente una compra. Lo que el presidente ha establecido es que no debemos de comprar”, explicó Miguel Ángel Maciel, subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener).

Los seis complejos de la petrolera nacional están diseñados para funcionar con crudo ligero. Actualmente la mayor parte del petróleo que produce Pemex es pesado.

“Lo hemos hecho en el pasado en otros sexenios y podría ser utilizado, es una figura, pero todo depende de la necesidad de las refinerías. Si hay necesidad y no logramos producir crudo de calidad para la dieta de la refinería así lo haríamos”, dijo en entrevista con medios al final de su participación en el Congreso Internacional de Gas LP.

“Tendríamos que explicarle al presidente para conseguir esa aprobación. No es lo mismo la importación, como se hizo en el sexenio interior con compra de crudo ligero, pero esa es una consecuencia de no haber invertido en nuestros campos”.

En distintas ocasiones, Rocío Nahle, secretaría de Energía, ha afirmado que al culminar 2019 las refinerías procesarán entre 900 mil y un millón de barriles. Sin embargo, la meta de Pemex también para este año podría no permitir a los complejos cumplir con su objetivo.

“Hoy estamos produciendo el crudo suficiente para esas refinerías, por supuesto que mientras no estabilicemos la refinación es una fórmula simple, pero si estuviéramos como 900 mil diarios procesando, entonces sí se vuelve un reto”, afirmó el funcionario.

La petrolera nacional prevé culminar diciembre próximo con una producción de 1 millón 800 mil barriles. Para poder cumplir con las metas de refinación, el país se vería en la necesidad de disminuir sus exportaciones o de comprar crudo en el extranjero.

Recientemente la importación de crudo estadounidense acaparó reflectores, después de que la Agencia de Información Energética y el Buró del Censo de Estados Unidos publicaron que México importó petróleo de aquel país en julio y agosto pasado; versión que fue negada por las autoridades mexicanas y posteriormente desmentida por los organismos norteamericanos.