OPINION // DRA. CLAUDIA VIVEROS LORENZO// SIN MEDIAS TINTAS

Tres años de la llegada de Donald

El nueve de noviembre de hace tres años Donald Trump ganó la elección presidencial en Estados Unidos de Norteamérica. Lo recuerdo perfectamente, como si hubiera sido ayer. Una noche antes, debatía con mi mamá mi posición de no desear tener una visa americana nunca, por el simple hecho de no concebir, el por qué tengo que ir a pedir permiso, para visitar un lugar y gastar mi dinero ahí. Lo cual me disgusta y por lo tanto, espero se respete mi punto de vista, de la misma forma en que yo respeto a todos a quienes piensan diferente, (tengo familia viviendo en EEUU y me parece maravilloso por ellos), pero yo en esta vida, mientras las condiciones de visita no cambien en el vecino país , no pisaré jamás y les aseguro que no es berrinche, yo le llamo dignidad.

Aquella noche, me dieron casi la 1:00 am viendo tendencias y me fui a dormir con la fé de que recibiría buenas noticias al despertar. No fue así. Al día siguiente al abrir los ojos y empezar a ver la publicaciones e información sobre las elecciones, era un hecho: la victoria de Trump era innegable, sería el próximo presidente de EEUU.

Al darse la noticia, todo el mundo se empezó a compadecer de México, creyendo que solo a nuestro país afectaría esta situación. Cuanta ignorancia. La decisión de los estadounidenses nos ha atañido a todos.

Llamaba la atención que muchos se mofaban de que nosotros estabamos siguiendo la noticia muy de cerca, pero más que un presidente se estába eligiendo a un líder mundial. Obvio, era importante, porque se estaba poniendo en manos de un solo individuo un inmenso poder. Ganó Trump y no puedo más que pensar que ganó el odio. Sabíamos que H. Clinton tampoco era la súper opción, pero elegir a Donald, de verdad fue una manifestación bien poco grata del sentir estadounidense. Los gringos manifestaron abiertamente su posición ante el mundo. Nos dijeron de frente, que tienen bien interiorizado un sentimiento de odio profundo a todo aquel que piensan, es distinto a ellos y escogieron al mejor representante para eso: Donald Trump.

Por lo menos durante cuatro años el mundo tendrá que cargar con un líder histérico, racista, intolerante, misógino, etc., llevamos tres, y la historia tiene mucho que contar ya, sobre lo que ha sucedido, que en realidad, políticamente hablando no ha sido mucho, lo que sí, es que ha sido un personaje que una y otra vez a expuesto su mal gusto, su ignorancia, su ambición desmedida, su poco tacto social.
Ya teníamos suficiente con Kim Jong Un, líder coreano.
Trump fue, es y será por siempre una decisión terrible. Pero sobre todo para los que viven su propio y más cercano infierno: los estadounidenses.

El país que se ha pintado siempre como el “mejor”, como el que “más puede”, donde todo está “bien hecho” y donde los errores no suceden, escogieron por propia voluntad la peor de sus opciones. Sigo tratando de explicármelo y no encuentro otra respuesta: odio.

Están teniendo una etapa que ha estado ensombrada por el odio a toda costa. Los tiroteos no has parado una y otra vez, la situación social está cada vez más plagada de una crisis profunda en el tema de la migración, dentro un país conformado por migrantes, ¡que locura!.

Tres años, que como el mismo protagonista vaticinó, han sido una mini serie en donde el mandatario, tiene giros bruscos y apuestas altisimas, buscando vencer a sus enemigos. En un relato donde si no hay crisis hay que inventarla. Donde se necesita un estado de guerra permanente, que en muchas veces se puede originar desde un Tweet. Le queda un poco más de un año en la silla. El tema de la reelección está en el tintero. No se vé cercano un contrincante fuerte en la batalla que se dará próximamente en las urnas. ¿Aguantará el mundo un segundo periodo de este personaje nefasto? Bueno creíamos que no podríamos… y ya llevamos tres. Un aplauso a la humanidad por eso.