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El científico chino que modificó genéticamente los embriones de dos bebés en útero, admitió que pueden presentar mutaciones no previstas, según se desprende del manuscrito original de ese experimento, revelado por MIT Technology Review.

Se trata de las gemelas Lulu y Nana, nacidas en octubre de 2018 —hecho aún no confirmado por las autoridades de China— luego de que un equipo liderado por He Jiankui, investigador de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de Shenzhen, manipulara su genoma para que presentara inmunidad a la infección por VIH.

Esta noticia dio la vuelta al mundo, ya que se trataría del primer caso de su tipo en la historia. He Jiankui intentó que el estudio fuera aceptado por Nature y la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), pero su trabajo inmediatamente fue cuestionado por la comunidad científica y no ha sido publicado por esas u otras revistas.

Ahora, luego de la divulgación del texto original, han trascendido varias irregularidades en el experimento, entre ellas la posibilidad de que porciones del genoma hayan resultado dañadas durante la aplicación de la tecnología CRISPR/Cas9, utilizada para modificar selectivamente el ADN.

En concreto, después de hacer uso de esa “tijera molecular”, el equipo encontró que uno de los embriones presentó una “posible mutación” en un cromosoma que no formaba parte del objetivo del experimento, pero estimó el error como no significativo.

“Esta potencial [mutación] fuera de rango estaba a un mínimo de 279 kb [de distancia] de cualquier gen conocido”, reza el manuscrito. “Así que concluimos que esta inserción genómica intergénica fuera de rango podría no impactar ninguna función biológica”, se añade.

Después de hacer uso de esa “tijera molecular”, el equipo encontró que uno de los embriones presentó una “posible mutación” en un cromosoma que no formaba parte del objetivo del experimento. Foto: AP

Expertos consultados por MIT Technology Review señalan, no obstante, un dato que no se profundiza en el estudio: la búsqueda de errores fue incompleta y se realizó en células de los embriones que al final no contribuyeron a la formación de las gemelas, por lo que no hay forma de saber si las células que sí se multiplicaron contenían otras mutaciones genéticas.

Otro de los problemas que ahora salen a la luz compromete el objetivo máximo del experimento: al contrario del “éxito” del que presumen los autores, las bebés pudieron haber nacido sin inmunidad al VIH.