“Lo que guardan en su interior las imágenes, las fotografías de Ricardo Guzmán, son un río de fulgores y un cúmulo de nubarrones que se desbordan sobre infinitas dimensiones. Hay perfiles de cristal, muros sombríos, cabellos de relámpagos, calles de tiniebla, cuerpos flamígeros, huellas oscurecidas de labriego y ojos encendidos como monedas de oro puro. Con esplendor se esparce la vida cotidiana, principio y fin, pobreza y opulencia, risa y llanto, brillo y sombra. Cuando se miran los retratos del luminoso Ricardo Guzmán se descubre que alumbran donde la oscuridad encuentra su refugio y la negrura se desvanece. Sólo quedan en la memoria los reflejos de alguien que- por la madrugada de una noche sin luna- penetra a una habitación a oscuras y enciende una lámpara de fuego”. Es parte del texto que escribió el destacado poeta misanteco Manuel Antonio Santiago en la publicación trimestral  “Ciclo Literario y de Diseño”. Foto de Rafael Alvarez.