Política incorrecta

Carlos Marx y yo

Vuelvo al filósofo social. Breve. Algunos estimados amigos me recriminaron la afirmación que usé en mi columna anterior, en donde reproduzco lo que me dijo alguna vez el arquitecto Morandín acerca del filósofo alemán y la doctrina marxista –para decir las cosas de manera correcta-.

No fue mi intención evadir el juicio propio que yo tengo sobre Marx y escurrirle el bulto, para decirlo coloquialmente, al escultor argentino que, ya ausente, no puede confirmar o desmentir lo afirmado por mí. Tampoco creo que fue una falta de respeto a su memoria, esto es mío. En Xalapa hay gente que lo conoció de sobra, mucho más que el narrador, que supieron de su forma de pensar y de su singular personalidad. Vamos, no era un secreto.

Pero dejémoslo ahí, no voy a esquivar la piedra para, digamos, exponer lo que pienso acerca del marxismo a propósito del aniversario del nacimiento del creador de ‘El Capital’. Para empezar diré que no soy un apóstata de la doctrina. Para un servidor su principal aporte está en la filosofía, gran filosofía de las ciencias sociales, diría yo. No puedo hablar igual de otra de sus obras, ‘El Manifiesto del Partido Comunista’. Nunca he sido pro comunismo, sin embargo, reconozco su aportación al estudio y construcción del marco teórico de las ciencias sociales políticas y a la metodología de estudio de ambas disciplinas (materialismo dialéctico). Buena parte del plan de estudios de la carrera que estudié tenía como eje central de estudio al marxismo.

¿Está rebasado el marxismo?, miren, la verdad no sé, no me atrevo a emitir un juicio al respecto en primer lugar porque no soy un especialista de una obra tan grande y compleja. Como sucede con muchas corrientes ideológicas que estuvieron en boga en un determinado momento, el marxismo tiene partidarios y detractores. No me parece que sea la antítesis al capitalismo y a su expresión extrema conocida como neoliberalismo. El camino es la socialdemocracia, de la recuperación del Estado de Bienestar y como factor de equilibrio de las relaciones sociales, políticas y materiales de un determinado conglomerado social, llámese república o monarquía parlamentaria, presidencial o semi presidencial, basado en un sistema de democracia representativa.

Finalmente, en el conjunto de la historia de las ideas políticas me decanto por dos grandes teóricos: Max Weber y Antonio Gramsci, el primero un materialista histórico y, el segundo, un teórico marxista que mucho contribuyó con sus ideas al terreno de la ciencias políticas aplicadas al terreno práctico de estudio. Ambos, creo, sí están vigentes, muy vigentes, concluyo.