De Héctor Suárez en realidad puedo decir pocas cosas que dudo mucho que ignoren ustedes, queridos lectores. Y es que quién no lo conoció a través de sus múltiples, recordadas y aclamadas interpretaciones tanto en cine como en teatro y, por supuesto, en televisión. Pero ante su desaparición física, es más que obligado de mi parte hacerle más que un reconocimiento, un homenaje a su grandeza como un histrión indiscutible de la escena nacional. Hablar de Héctor Suárez es referirnos a una larga trayectoria dentro de la comedia principalmente en la pantalla chica, pero también en actuaciones en el cine de drama a través de cintas como ‘Mecánica nacional’ (1971), ‘El mil usos’ (1981) y ‘Lagunilla, mi barrio’ (1981). Fue un icono de la comedia de crítica social y política en la televisión, con recordados papeles como nadie antes lo había hecho, y dudo mucho que alguien lo haga después de él. De ese tamaño es su legado –quizá un poco, pero muy poco Víctor Trujillo y Ausencio Cruz-. Suárez fue un actor, director y productor, con un talento inagotable para la comedia con personajes que ahí van a quedar para la historia de la televisión como: ‘El no hay’, ‘El Picudo’, ‘Doña Zoila’, ‘El Flanagan, ‘El Lic. Buitrón’, ‘El tá difícil’ y ‘El Destroyer’, entre otros personajes. Su programa ‘¿Qué nos pasa?’ se llegó a convertir en una cita obligada de los televidentes en la barra de programas cómicos en las noches mexicanas de antes de la democracia mexicana. Descanse en paz el gran Héctor. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.