Declaración de amor..

No deseaba partir. Es todo lo que sé,. La Luna con sus visajes azules no era propicia para emprender la marcha. Sin cautela, el mar reventaba en la cordillera de lava su destino y aullaba como un lobo herido. Las palmeras crujían en el vendaval. La lluvia resoplaba entre las enramadas. A mi memoria se le fugaban las horas más afortunadas de los días pasados entre sudores y sombras. La muerte emprendía el derrumbe de sus inmensos castillos de arena construidos entre las grietas de la aurora. La hoguera que me protegía comenzaba a propagarse por las rudas zarzas resecas, se quemaban sus amorfos frutos morados. Las uvas de mar y los turbios manglares desaparecían tras el revolotear de las parvadas de ariscas gaviotas grises y los aletazos de las garzas que anidaban junto al insaciable reflujo del estero. Repetí el nombre de la mujer que abandoné. Repasé los instantes perdidos en la despedida y los días que compartí en el lecho de verdoso heno, de balsámicas hierbas y sensitivos pétalos desprendidos de dulces corolas. Cuando su sollozo cabía en mi pecho y sus manos huían en la dureza de mi vientre. La amaba y no deseaba partir. Es todo lo que sé. Que ninguna palabra borre aquello que era mío. Foto de Víctor León.