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La Jornada/Rosa Elvira Vargas

Al analizar las posibilidades en materia económica una vez que pase la crisis por Covid-19 y ante la entrada en vigor del T-MEC, el diplomático asumió que la reformas laboral aplicadas por México representan una de los cambios más importantes del nuevo tratado porque el TLCAN no tenía nada que ver con temas laborales”.

Y añadió: México tomó una decisión soberana de que le convenía una reforma laboral y hubo un cambio de ley doméstico pero también se incorporó al tratado y me parece que esto crea la posibilidad de una cancha laboral más equitativa y más sana a largo plazo, pues no creo que sea un interés mexicano ser uno de los países con los salarios más bajos.

Pese a ello, Landau planteó que “en el corto plazo puede haber dificultades porque es una reforma bastante dramática en cuanto a la democracia laboral y al sindicalismo, pero fue una de las partes más importantes del tratado (T-MEC) y que no hubiera sido aprobado por nuestro Congreso si no fuera por los capítulos sobre los derechos laborales, porque hay la percepción en Estados Unidos de que muchas de nuestras fábricas y empresas se mudaron a México después del TLCAN porque aquí había salarios mucho menores”.

Y si bien en el señaló que en el largo plazo tales cambios en el sector del empleo creará mayor prosperidad para la región, “pero absolutamente es posible que a corto plazo veamos disrupciones. Es natural: cuando uno recibe nuevos derechos siempre hay un desequilibrio hasta que la gente comienza al acostumbrarse al nuevo sistema”.

El diplomático habló así durante su participación virtual en el foro “Nuevas oportunidades comerciales para la relación México-EEUU”, de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey.

Indicó asimismo que la relación entre Estados Unidos y China es hoy muy complicada “y para mi no es sólo una cuestión de esta administración. Creo que en todo el espectro político de EU hay una creencia que China se ha aprovechado de nosotros durante los últimos 20, 30 años y que eso se acabó”.

En la conversación participó también Jorge Torres, presidente de FedEx Express en México y presidente de la Americana Chamber of Commerce México quien puso de relieve datos básicos sobre la solidez de la relación bilateral: La generación del 67 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano depende del comercio internacional.

México -añadió- está profundamente integrado en el mercado mundial y prácticamente el 80 por ciento de los productos que exporta, van a Estados Unidos.

“Nuestras cadenas de valor están profundamente integradas. Somos los mejores aliados y nuestra integración seguirá siendo permanente (…) Hemos demostrado voluntad por avanzar conjuntamente en materia comercial porque tenemos grandes ventajas competitivas. En 2019 México se convierte en el primer y más importante socio comercial de Estados Unidos y también en el primer cuatrimestre de 2020, con una generación de intercambio comercial de 175 mil millones de dólares”.

Al mismo tiempo, el 15 por ciento del comercio de Estados Unidos con el mundo es con México, quien tiene 47.1 por ciento de su inversión extranjera proveniente de capital estadunidense.

De acuerdo con el planteamiento del empresario, en la franja fronteriza viven 90 millones de personas con una interdependencia económica y diariamente mil millones de dólares de bienes que cruzan la frontera”.

Foto de «Excélsior».