LUTO EN EL ESCENARIO ARTÍSTICO MEXICANO. (II)

“In memoriam Héctor Suárez.

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

A un gran actor se le admira su talento desde las primeras actuaciones y no necesitará que pasen muchos años para que sea reconocido como gran actor, sin embargo, los considerados primeros actores son artistas muy completos, dotados de múltiples capacidades, con una larga trayectoria en diversas formas de actuación, a un primer actor lo podemos ver en escena en una obra de teatro donde la temática sea el absurdo, ejemplo: el teatro de Albert Camus, de Eugéne Ionesco, o en ciertas adaptaciones de la obra de Kafka al teatro, y de prono lo vemos haciendo cine, televisión, comedias, escribiendo, dirigiendo, etc. toda esta enorme faceta ha inspirado a nuestras generaciones a reconocerlos con la categorización de primeros actores y dentro de la selecta gama de primer actor nos encontramos al genial artista Héctor Suárez.

Considero que para nuestras generaciones el nombre de Héctor Suárez nos lleva inmediatamente a pensar en el gran comediante que fue, crecimos viendo sus personajes, su humor negro, la crítica política y social que realizaba en sus programas, seguramente recordamos su paso por Televisa, Imevisión, posteriormente TV Azteca, no obstante, Héctor Suárez tiene una larguísima trayectoria en el teatro y cine mexicano, si investigan su recorrido artístico se encontrarán que hizo teatro con Alejandro Jodorowsky donde se acercó al teatro del absurdo, y en el amplio repertorio del cine mexicano quién no lo recuerda haciendo el personaje: “El Mil usos”, con guion escrito por el extraordinario periodista y escritor Ricardo Garibay, y en esta ocasión nos acercaremos a conocer otra de las actuaciones estelares de Héctor Suárez en el cine mexicano a través de la película: “Murieron a la mitad del Río”, cinta inspirada en la novela del escritor mexicano Luis Spota.

La producción novelística de Luis Spota es amplísima y varias de sus novelas se convirtieron en lecturas referentes al momento de su publicación, obras como: “Casi el paraíso”, “La carcajada del gato”, son aclamadas por la crítica literaria, en cuanto a las novelas de crítica política donde Spota desnudó al régimen del PRI, estas obras forman toda una serie denominada: “La costumbre del poder” de las que forman parte “Retrato hablado”, “El rostro del sueño”, entre otras, y otra vertiente muy importante en la producción de Luis Spota es el tema de la emigración, por cierto, problemática que sigue vigente ahora con el muro impuesto por el Presidente Donald Trump, por tal motivo, vayamos a conocer la historia novelada y publicada en 1948 bajo el título: “Murieron a mitad del rio.”

El tema de la emigración de mexicanos hacia Estados Unidos en busca de empleos es un tema que se desarrolló fuertemente desde la década de los cincuentas y cada vez fue en aumento, hasta el día de hoy muchos mexicanos arriesgan su vida por el llamado sueño americano, probablemente todos tenemos casos cercanos de familiares, amigos, que se fueron de “mojados” a Estados Unidos, algunos lograron estabilizarse y hacer su vida allá, otros trabajaron muy duro con la ilusión de regresar a su patria capitalizados, pero muchos, y aquí utilizaré el superlativo muchísimas personas murieron en este intento por aspirar a una mejor vida.

Partiendo del anhelado sueño americano Luis Spota noveladamente nos contará una historia autentica, real, de un personaje central llamado José Paván quien acompañado de sus amigos Lupe Flores, Luis Álvarez, cruzaron ilegalmente el Río Bravo para tratar de conseguir trabajo en Estados Unidos, ganar dólares y poder llevar una mejor calidad de vida. José Paván afirmaba que lo que en Texas se podía ganar trabajando en un día, acá en México si llegabas a tener trabajo te lo ganarías en una semana, y sentía que si no se arriesgaba a cruzar la frontera tendría siempre una vida carente de lo más esencial para vivir dignamente.

José Paván tenía aproximadamente veinte años de edad cuando emprendió el viaje con sus amigos, originalmente eran cuatro los integrantes, a los tres nombrados hay que incluir a Cocula, pero cuando llegó el día de cruzar el Río Bravo, Cocula tuvo miedo de ahogarse y decidió quedarse en la ciudad vecina de Matamoros, Tamaulipas, para intentar pasar de otra manera. José Paván, Lupe y Luis con dificultades, temores, riesgos, lograron cruzar el río, por supuesto que tan sólo en este acto ya estaban arriesgando su vida, porque no sólo se exponían a la cruel y despiadada policía gringa, también se exponían a la policía mexicana que se rumoraba que a los que lograban detener con dinero los robaban, asesinaban y tiraban al Rio con piedras amarradas para que nunca salieran. En la novela se encontrarán con muchas historias del difícil momento que se vive, y, sobre todo, las tragedias que se han conocido al momento de intentar cruzar la frontera, para tranquilidad inicial del lector, los tres jóvenes con dificultadas lograron pasar por primera vez la frontera y cuando el día los iluminó se encontraban en suelo americano.

A partir de aquí empieza otra tragedia consistente en conseguir trabajo bien pagado, y si lo consigues el precio es carísimo, trabajas como burro para ganar unos cuantos dólares, eres humillado, vejado, explotado, viven en lugares fríos, húmedos, mal comidos, y con el eterno miedo de ser detenido en cualquier momento por la policía y devuelto como un simple objeto a México, en esta parte Luis Spota escribió: “Experimentaban la permanente sensación de creerse observados, analizados por todos. Si alguien les enfrentaba el rostro, apresuraban el paso y torcían en la primera esquina. Si de lejos avistaban a un policía, desandaban en rodeo para evitarlo. Entonces les pesaban sus piernas y sentían que llevaban amarrado al tobillo un pedazo de riel haciéndoles difíciles el próximo paso.”

Y sobre este mismo sentimiento José Paván nos expresa: “He cruzado el Río Bravo; he sido por cincuenta semanas en wet-back, como le dicen “del otro lado”; un mojado. Pero siempre, como ciento de miles de hombres salidos de México igual que yo, un paria sin defensa, un ilegal propicio a recibir palos y vejaciones; un hombre civilmente muerto. Yo he visto que, en Texas, ser mexicano no es una nacionalidad sino un oficio. El peor, y más despreciables de todos.”

José Paván y sus amigos al inicio se emplearán con Mister Walker, este riguroso patrón utilizaba de mayordomo a un mexicano apellidado Mascorro que tenía muchos años de haber cruzado la frontera y ya se sentía americano, el patrón y el mayordomo humillaban a los trabajadores, cuando uno de ellos se enfermaba no le pagaban el día y si no se recuperaba lo corrían, si se quejaban del descuento que le hacían de sus rayas los amenazaban con hablarle a la policía, en síntesis, las historias narradas son terribles, inhumanas, aun así, los mexicanos resisten y resisten con tal de obtener lo que en su nación la corrupción gubernamental no les puede ofrecer.

José Paván es descrito como un joven apuesto, maneja más o menos el inglés, Mister Walker al inicio lo trató mal como a todos. Mister Walker tenía una debilidad y eran las mujeres, cada fin de semana se iba a la ciudad y en una de esas idas se trajo a vivir a su casa a la bella y atractiva Leslie, esta rubia y guapa mujer se obsesionó con José Paván y convencerá a su esposo-pareja Walker que lo ponga a trabajar al servicio de ellos, Walker accede y José Paván se convierte prácticamente en el asistente personal de la bella Leslie, la historia apenas empieza, por ahora les anticipo que la humillación que habían sufrido los mexicanos que trabajan para Mister Walker, José Paván se la desquitará de forma entregada y apasionada con la bella Leslie.

Toda esta fascinante historia que dejo abierta para su lectura la escribió Luis Spota en 1948, y en el año 1986 fue llevada al cine mexicano donde Héctor Suárez encarna el papel del protagonista principal José Paván. El lector interesado podrá mediante la novela o la película acompañar a José Paván en su deseado sueño americano donde habrá ilusiones, amores, pasiones, hambres, pleitos, esperanzas, tristezas, trágicas muertes, y un sinfín de experiencias auténticas que hacen de la novela y la película verdaderas obras de arte narrada por un gran escritor y actuada por un primer actor.

 

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