BICENTENARIO DEL NATALICIO DE FRIEDRICH ENGELS. (IV)

Las guerras campesinas en Alemania.

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

La utilidad de la historia es invaluable e insoslayable, cuando nos acercamos a determinado hecho histórico este no sólo nos sirve para conocer el ayer y comprender el hoy, también puede ser un punto de partida para diseñar o vislumbrar el futuro, por más caduco que pudiera parecernos un hecho histórico y, por tanto, parecernos inservible, en lo personal confesaré que es un sentimiento erróneo, limitado y limitante, por ello aquí bien vale la pena preguntarnos: ¿Es importante leer “Las guerras campesinas en Alemania”? ¿Para qué me sirve esta lectura? ¿Qué tiene que ver con mi mundo moderno, tecnológico y digital, la Reforma Protestante de 1517 y la Revolución Campesina en la Alemania de 1524? Basado en la lectura del texto de Federico Engels publicado en 1850, responderé a las interrogantes antes planteadas.

Engels en el libro analiza dos acontecimientos importantes que sucedieron en los inicios del siglo XVI, la reforma protestante encabezada por Martín Lutero, y las revueltas y sublevaciones campesinas de 1524. ¿Qué nos legó la Reforma Protestante? La fuerte crítica que Lutero realizó a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, consistía en que cada creyente podía leer libremente la biblia, analizarla, y comprenderla, para ello Lutero tradujo la biblia de las lenguas originales en que fue escrita a su lengua vernácula el alemán. Esto como consecuencia hizo que el pueblo se fuera alfabetizando, aprendió a leer y vio la lectura como medio de saber y pensar por sí mismo, la lectura se convirtió en una forma de vida. Además, la Reforma en sí representó un espíritu crítico, inconforme, Lutero se fue contra uno de los poderes que se consideraban intocables como lo era el papado, y en general, las noventa y cinco tesis de Lutero representan una dura y valiosa crítica contra la autoridad corrupta, tiránica, explotadora, inmoral, y Lutero inicialmente llama a desconocer a esas autoridades e incluso niega la validez de ciertos dogmas de la Iglesia como el Celibato, cuestiona la forma de las confesiones, y de este movimiento surgirán los anabaptistas y otras corrientes que continuarán cuestionando lo que antes de ellos era considerado incuestionable.

Por lo antes señalado podemos afirmar que la Reforma y naturalmente los pueblos que se quedaron con la Reforma, crearon ciudadanos críticos, inconformes, y con una nueva ética y visión de la vida. Aquí quiero puntualizar que, en el caso de Engels al inicio de su libro reconoce el papel de Lutero, pero después se separa de él y afirma que al final Lutero reculó y destruyó su movimiento original y sólo puede ser visto como un reformador burgués. Federico Engels sostiene esto porque Lutero fue respaldado por algunos príncipes, gente de la nobleza, etc. es importante no perder de vista que Lutero no buscaba un cambio de las estructuras políticas, sólo buscaba reformar a la Iglesia, limpiarla de la corrupción, la avaricia, hacerla que regresara y viviera un cristianismo genuino, puro. Lutero buscó reformar la Iglesia para salvar el alma, no para mejor la vida en sociedad.

Luego entonces, ¿Con quién se queda Engels? El escritor marxista se queda con Tomás Münzer, un personaje que al inicio simpatizó con Lutero, pero conforme avanzó el movimiento reformista se separó de él acusándolo de traidor al movimiento, porque Münzer buscaba no sólo reformar y abolir los males de la Iglesia, buscaba una trasformación total de la sociedad, literalmente Münzer expresó: “El campesino ha soportado todo el peso del edificio social, príncipes, funcionarios, nobleza, frailes, patricios, burgueses. Todos los tratan como mero objeto, peor que a las bestias de carga.” Con estas ideas se fue desarrollando la Reforma luterana y siete años después del estallido de la Reforma, estallará en Alemana la Revolución Campesina, donde Münzer hace el siguiente llamado y advertencia: “Todos los poderes existentes que no se conformen sumándose a la revolución serán destruidos, los trabajos y los bienes serán comunes, y se establecerá la igualdad completa.

Engels afirma que la Reforma Protestante se quedó en un problema teológico, pero que el problema real y de fondo era la lucha de clase, el enfrentamiento entre explotados y explotadores, y que en ese movimiento los obreros tenían una gran ventaja consistente en: “Ser el pueblo más teórico de Europa y que han conservado en sí ese sentido teórico, casi completamente perdido por las llamadas clases cultas de Alemania. Sin la filosofía alemana que le ha precedido, sobre todo sin la filosofía de Hegel, jamás se habría creado el socialismo científico alemán, el único socialismo científico que ha existido. De haber carecido los obreros (de 1524) de sentido teórico, este socialismo científico nunca hubiera sido, en la medida que lo es hoy, carne de su carne, y sangre de su sangre. Y esta ventaja se demuestra en la desventaja del pueblo inglés ante la indiferencia de la teoría.”

Engels en su obra nos recuerda que la modernidad inició con la crítica, (los lectores sabemos que Engels, Marx, y sus seguidores son radicales e intolerantes, o estás con ellos o estás contra ellos), pero eso no evita reconocer la importancia de su pensamiento y particularmente la puntualidad de sus críticas, y esta critica la fundamentan en el estudio de su conocido materialismo histórico, y utilizando el conocimiento de la historia aquí quisiera que reflexionáramos lo siguiente: si la Reforma Protestante se llevó acabó en 1517 y las guerras campesinas que exigían derechos, igualdades, libertades, etc. en 1524, y en nuestro caso particular en 1521 se consumó la Conquista encabezada por Hernán Cortes e inició el dominio español por un periodo de trescientos años que implicó traernos la contrarreforma, es decir, callar y obedecer, vivir bajo un sometimiento total, sin critica, sin literatura, me gustaría preguntarles: ¿Somos producto de la modernidad? Después de lo aquí planteado: ¿Tiene alguna importancia conocer estos hechos históricos? Creo firmemente que la historia sirve para conocer el pasado, comprender el presente, y hasta donde podamos planear mejor nuestro futuro, diría el Maestro Kant: “Sapere aude.”

 

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