Mathey

·       Cuando un amigo se va…

Gustavo Cadena Mathey

 

 

“La tristeza es como un tesoro precioso, que se muestra solo a los amigos”. Anónimo.

“¡¿Qué pasa querido amigo?!, noto tristeza en tu cara; y sufro a la par, contigo: ¡¡¡tampoco a mi se,…!!!

Buen día apreciado lector, perdón por el chistecito inconcluso referente a nuestra edad, pero así saludaba últimamente, de entrada, a Mundo Martínez Zaleta, cada que hablábamos por teléfono.

A propósito de su aún inesperada partida al más allá, en la preocupación por su salud, desde que me enteré que el maldito virus se le metió al cuerpo estaba pendiente de su evolución. Su hermano Rafael me informó al mediodía del domingo por watsap: “No se agrava, se observa ligera mejoría; tratarán de moverlo a área no covid” y con la esperanza, apagué el móvil.

Pero algo me traía inquieto, lo encendí una hora después y recibí el comunicado, “Edmundo acaba de fallecer”. Pero, si ¡estaba mejorando!

Como un proverbio africano que leí por ahí: “los recuerdos son de agua y a veces se nos salen por los ojos. No me hagas llorar”. Como la imponente cascada de Eyipantla tantos recuerdos afloraron: se murió “el muerto”. Reía aquél cuando recordaba el apodo que surgió después de un terrible accidente que tuvo por Río Frío, cuando iba de Xalapa a México con Teresita, su esposa, del que luego de ambos salir de un pequeño barranco y auxiliados por un gallero tlaxcalteca, llegaron al hospital de Balbuena y casi permaneció 23 días en coma.
No es por presumir; lo conocí cuando en el Diario de Xalapa me esforzaba por ser el mejor reportero de Veracruz.

Ya para entonces había cubierto la campaña para gobernador de Don Agustín Acosta Lagunes del que gané su amistad, me pidió ir con Mundo que era jefe de Acción Social, a Acayucan, a rescatar del autoexilio a mi padrino Yayo Gutiérrez para su regreso a la política veracruzana.

Luego EMZ se fue al PRI, fue diputado federal y alcalde de Papantla. Antes había tenido muy importantes responsabilidades, una de ellas en el Aeropuerto de la Ciudad de México que le permitió viajar por el planeta. Ya en el gobierno de Miguel Alemán, en diciembre de 1998 el subsecretario y secretario de Seguridad, Alejandro Montano Guzmán le encargó la Dirección General de Tránsito y Transporte y en enero del 99 recibí la invitación: “necesito a alguien como tú para la oficina de Relaciones Públicas”. Le acepté recorrimos el estado, tratamos de concientizar a delegados y agentes para trabajar con honestidad y se impulsó desde entonces el uso del cinturón de seguridad, se controló a los grueros, se evitaron en lo posible los parquímetros y se capacitó a choferes.

Cómo diputado federal gestionó mucho por su pueblo y su distrito, escuelas, caminos, electrificación. Por todo eso será muy bien recordado.
La vida, “comienza siempre llorando y así, llorando se acaba. Ni hablar, es la ley de la vida.

Sus familiares deben sentirse muy orgullosos de haber compartido la existencia con una persona honesta y de tal calidad humana. QEPD