Lugar:
Fuente:
Universidad Veracruzana

 

  • En las dos últimas décadas, en España no se centran en personajes y conquistadores, sino en gente ordinaria que ahora son elementos fundamentales en el cambio histórico. 

 

María del Mar Pozo Andrés, profesora de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Alcalá, España..

 

José Luis Couttolenc Soto.. 

 En las dos últimas décadas, la historiografía de la educación en España ha dado un giro que ha convertido las biografías en centro importante de los estudios históricos, apoderándose de la atención tanto del mundo académico como del público en general, porque las biografías no corresponden a grandes personajes y conquistadores, sino a gente ordinaria que nunca se pensó ocupara un lugar importante en la historia. 

María del Mar Pozo Andrés, profesora de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Alcalá, España, expresó lo anterior durante la conferencia “Educar durante la guerra, sobrevivir durante la paz: la maestra Justa Freire como ejemplo de la esperanza”, con la que participó el martes 13 de abril en el ciclo de conferencias internacionales “Pedagogía y resiliencia ante la vulnerabilidad”, organizado por la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV). 

La investigadora, quien ha centrado sus trabajos en la historia de la enseñanza primaria durante los siglos XIX y XX, con especial atención a las Comunidades Autónomas de Castilla-La Mancha y Madrid, habló de Justa Freire Méndez (1896-1965), quien en su opinión “fue una mujer moderna y avanzada para su época” que en los años veinte se constituyó como una maestra del vanguardista e innovador Grupo Escolar “Cervantes” de Madrid. 

Apoyada con un rico y variado archivo fotográfico, reunido a través de su minucioso trabajo de investigación, del Mar Pozo dijo que Justa Freire llevó a cabo parte de su ejercicio docente y educador en los años 20-30, viéndose atrapada en los azares de la sociedad franquista. 

De origen humilde y una vez realizados los estudios de magisterio, se trasladó a Madrid en donde antes de iniciar el ejercicio de la docencia (1917-1918) comenzó a relacionarse con un sector destacado de profesorado madrileño, que le permitió incorporarse a una generación de docentes bien preparada culturalmente, “casi todos vocacionales y europeístas convencidos”. 

Con el apoyo de la Junta para Ampliación de Estudios, sufragó viajes a Bélgica y Francia para mejorar en su formación pedagógica. En 1939, al término de la guerra civil, la dictadura detuvo a Freire condenándola a seis años de prisión; estuvo dos años en la cárcel de mujeres de Ventas, aprovechando su estancia ahí para alfabetizar a sus entonces compañeras presas. 

A su salida de prisión, en 1941, impartió clases de forma particular; en 1944 ingresó al Colegio Británico en calidad de secretaria, actividad que combinaba con labores docentes; en 1953 logró recuperar su plaza magisterial, pero no los derechos previos y antigüedad que le fueron quitados durante su permanencia en la cárcel. 

Para 1958 fue traslada al Centro de Orientación Didáctica del Servicio Nacional del Magisterio, en Madrid, falleciendo a la edad de 69 años. A la fecha en el barrio de Las Águilas de la capital española, una calle lleva su nombre. 

Para cerrar su participación, Pozo Andrés dijo que la mayoría de maestros que dejaron un archivo fue porque tenían un proyecto autobiográfico, “tenían un deseo de archivar la propia vida y dejaron notas autobiográficas, como Justa Freire; maestros que estaban ligados a movimientos de renovación pedagógica en los años veinte; maestros que tenían deseos de que su experiencia sirviera de ejemplo para el futuro, tenían una conciencia histórica y un deseo de mantener viva la memoria de sus experiencias”. 

El ciclo de conferencias internacionales es organizado por el cuerpo académico (CA) Educación y Trabajo de la Facultad de Pedagogía. 

 

Maestros que dejan notas autobiográficas, como Justa Freire, desean que sus experiencias sirvan de ejemplo para generaciones futuras