Allá por 1961, en Coatepec, el que escribe estas Cápsulas, de 15 años, jugaba dominó con Dionisio Pérez Jácome, de 25, y otros amigos, en la nevería de “La Guerita”, enfrente del Parque Principal. Al leer su libro de Memorias, me entero que le siguió gustando durante toda su vida jugar dominó, y que siendo Subsecretario de Comercio, se enteró de ello el Presidente López Portillo, también gran aficionado a este juego, y le propuso que cuando coincidieran en una gira de trabajo, “una vez concluida la tarea oficial, jugara con él de pareja, lo que hicimos en varias ocasiones en las que el Presidente se dedicaba a cotorrear permanentemente a nuestros adversarios”, escribe. Y como “Nicho” aspiraba a ser candidato a gobernador de Veracruz, y “el preciso” lo trataba cariñosamente, se dijo para sí: “ya se me hizo”. Pero no fue así, llegó Acosta Lagunes.