El pasado 6 de enero murió una de las más grandes estrellas del mundo cinematográfico de la historia, me refiero a Sidney Poitier (Miami, Fla., 20 de febrero de 1927). Gracias a este actor negro y a su seria, poderosa y carismática presencia en el cine, empezó mi romance con el séptimo arte a muy temprana edad, ese cine de calidad que despierta emociones y produce sensaciones de alegría. Supe por primera vez del gran Sidney por ‘Al maestro con cariño’, 1967 (To Sir with Love), que en México se estrenó ese mismo año, pero que a las pantallas del pueblo habrá llegado uno o dos años después. De factura británica, la cinta plantea una serie de situaciones que se dan en una escuela preparatoria de un populoso barrio londinense, cuando rompe con la normalidad del plantel un profesor negro para dar clases sufriendo al principio el rechazo de los estudiantes. Por supuesto que no pienso hacer una reseña, pero sin temor a equivocarme, es una de las cintas más entrañables que este escribiente vio en la infancia. Además de ser una gran historia, espléndidamente dirigida y actuada, cuenta con una canción que, muchos años después, sigue perdurando en la memoria. Probablemente es uno de los grandes temas musicales de la historia cinematográfica. Poitier escribió su nombre en la historia del celuloide al ser el primer actor de color en ganar el Oscar al Mejor Actor en 1963 por ‘Los lirios del valle’. En 2002 la Academia del Cine le otorgó un oscar honorífico. Para concluir este Carrusel, mencionaré que Poitier también actuó en una de mis películas favoritas de antaño, ‘¿Sabes quién viene a cenar?’ (1967), del multipremiado Stanley Kramer, con las coactuaciones de Spencer Tracy, Katharine Hepburn y Katharine Houghton en los roles principales. Si no la ha visto, búsquela, seguramente la podrá encontrar en alguna plataforma digital, es una comedia simplemente deliciosa. Foto de «El Mundo», Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.