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La Jornada
Presa Madín, principal fuente de abastecimiento de agua para Atizapán, Naucalpan y Tlanepantla, Estado de México. Foto Cuartosuro / Archivo

 Hay corrientes en la población que dicen “no a las presas”, esto significa no tener alimentos, energía, desarrollo, un futuro, señaló el subdirector general técnico de la Conagua, Humberto Marengo, quien advirtió que hay un problema de falta de recursos para revisar la seguridad de las presas, “no estamos acostumbrados a asignar recursos para el mantenimiento”.

Dijo que “no se pueden identificar las zonas de riesgo, de deslizamiento. Sería muy caro y técnicamente imposible, es un fenómeno no visible. No es predecible”. Conagua tiene la obligación de revisar la seguridad de presas en riesgo inminente, dijo Marengo, quien trabajó por 35 años en la CFE en la construcción de presas, incluso cuando se impulsó el proyecto La Parota, que derivó en un conflicto social en Guerrero.

Durante un foro con estudiantes en la Universidad Autónoma de Nuevo León dijo que si se pudiera subir cinco por ciento la altura de las presas, se almacenaría el equivalente a construir cien vasos medianos. Llamó a los estudiantes “entrar a la parte política porque se debe dar un mantenimiento adecuado a las presas”.

Sostuvo que se deben hacer presas que permitan tener una calidad de vida que aspiramos todos, hay un problema muy grande en disponibilidad de agua y de seguridad energética, señaló. Se prevé que en 2025 los países con escasez de agua llegarán a 48 y “una forma de combatir la escasez es construir presas”.