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E-Consulta Veracruz

Con 88 años, Rafaela trabaja en la venta de antojitos para comprar los medicamentos para la esquizofrenia que padece su hijo

El caminar de Rafaela Camacho Sosa es presuroso, con agilidad palmea picadas y empanadas en su pequeño local de Antojitos que tiene a fuera de su casa, en el fraccionamiento Lomas de Río Medio III, al norte de la ciudad de Veracruz.

A sus 88 años, la mujer menudita, de pelo canoso y 1.50 de altura, trabaja de 5:00 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde para pagar los medicamentos de su hijo, que padece Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y Trastorno Esquizoafectivo, pues asegura que en el Hospital Regional de Veracruz, a cargo de la Secretaría de Salud, no le surten la receta.

 

Señala que la falta de medicamentos para la salud mental es un problema constante, cada mes habla para solicitarlos, pero la respuesta siempre es la misma: no han llegado.

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“Ahorita ni en el seguro los obtenemos, ahorita los institutos de gobierno están pésimos. Anteriormente no había tanto problema, pero ahorita ya tiene mucho que ya no llegan”, expone.

El censo del 2020, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), señala que en el territorio nacional hay un millón 590 mil 583 personas con algún problema o condición mental; 54 por ciento hombres y 46 mujeres; solo 20 por ciento de las personas con un trastorno mental, recibe tratamiento.

Este medio solicitó al equipo de prensa una entrevista con funcionarios de Sesver para que aclarara cuál es el motivo de esta falta de medicamentos, pero hasta el momento no han dado respuesta; sin embargo, quedaron en brindar información más adelante.

Dinero de ventas no le alcanza para comprar medicamento

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Con el dinero que gana en la venta de anotijitos y de su pensión del Bienestar de los Adultos Mayores, que le otorga el gobierno federal, Rafaela tiene que comprar los cinco medicamentos que requiere su hijo para controlar enfermedad y, en lo que cabe, tener una vida normal.

 

No obstante, la mayoría de los días no le alcanza para comprar todos. Para surtir la receta que le indica el médico debe de gastar cerca de 2 mil pesos mensuales, esta cantidad es más de lo que obtiene de la pensión para adultos mayores, que es de 3 mil 850 pesos cada dos meses y más de lo que puede ganar en la venta de comida.

“La doctora le dijo que si él tuviera todos sus medicamentos estuviera mejor, pero como solo se toma algunos y otros no, pues no está completo”, menciona Rafaela.

De la venta de antojitos no logra obtener mucho, dice que el ingreso es variado, hay veces que puede sacar 200 pesos y otras que solo obtiene 50, por lo que hay ocasiones en las que tiene que pedir prestado.

Mientras que su hijo, David Manzanares, no puede trabajar debido a su padecimiento, por lo que todos los días es una lucha constante para la mujer de la tercera edad.

“Hay veces que yo ya no puedo, termino cansada. En las noches lo que más quiero es dormir para no saber de nada, durmiendo ya descansa mi mente”, agrega.

 

El único pasatiempo que la distrae es ver los concursos de deportes en la televisión. Todos los días termina cansada, con dolor en las piernas por estar parada muchas horas; padece de artritis reumatoide por exponerse al contacto del fuego con el agua y asegura que ni siquiera va al médico por el temor de que le diagnostiquen otras enfermedades.

Casi una vida con este padecimiento

David, de 38 años, es un hombre alto, robusto y tiene una memoria privilegiada, que se acuerda de cada detalle y cosa que a su madre se le escapa por la edad, pero hay momentos en los que tiene algunos arranques explosivos al hablar.

La gente lo estresa mucho, odia estar entre multitudes y prefiere la soledad de su hogar. Él vive solo y visita a su mamá cuando tiene que ir por comida o por algún medicamento.

Obtuvo un crédito para su casa después de trabajar en una empresa de correos por varios años, aunque sus trastornos fueron diagnosticados a la edad de siete, pudo vivir su vida con normalidad, hasta hace 18 años, cuándo su papá murió.

“A mi hijo se le desarrolló su padecimiento desde que tenía 7 años, yo ni siquiera sabia lo que era cuando la doctora me dijo de su padecimiento que lo iba a acompañar el resto de su vida”, cuenta Rafaela.

La psiquiatra Julissa Ibáñez Ruelas, trabajadora del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), indica que aunque el Trastorno Esquizoafectivo y la Esquizofrenia son padecimientos distintos, tienen mucha similitud, pues ambos cuentan casi con los mismos síntomas.

“El padecimiento esquizoafectivo es una combinación de síntomas de esquizofrenia y los trastornos de ánimo, puede ser depresión o del trastorno bipolar y obviamente los síntomas pueden ocurrir en tiempos diferentes y esto van a dar síntomas agudos por periodos de mejoría”, explica.

Los pacientes que no cumplen con la medicación adecuada pueden tener alteraciones de la conducta, atentando contra su vida o la de alguien más. También puede afectar sus emociones haciéndolas más intensas y con crisis psicóticas, por lo que se recomienda estar en constante medicamentos.

Rafaela desconocía por completo los padecimientos de su hijo, al inicio creía que solo se trataba de berrinches de niño, hasta que decidió llevarlo a una valoración médica, ahí le confirmaron que tendría que estar medicado para evitar cualquier crisis.

Su padre era quien le compraba los medicamentos, pero tras su muerte todo empezó a empeorar, económicamente como su salud mental. Ante la falta de dinero se vieron en la necesidad de suspender algunas recetas y David dejó de trabajar.

Ahora el único sustento que tiene es su madre y la venta de antojitos. Luego de que el caso de Rafita y su hijo se diera a conocer mediante las redes sociales, los clientes aumentaron y con ello sus ventas, también las personas se le acercan para ofrecerle apoyo para pagar sus medicamentos.

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