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La Razón Online

La farmacéutica AstraZeneca anunció que se detendrá la comercialización de su vacuna contra el COVID-19, llamada Vaxsevria, en diferentes partes del mundo.

STEPHANIE REYES.
El vínculo entre la vacuna anti-COVID de AstraZeneca y los casos raros de trombosis sigue golpeando a la farmacéutica, pues se reveló que saldrá del mercado a nivel mundial.

Un día después de que se informara que ésta ya no se venderá ni suministrará en Europa, el diario británico The Telegraph —el mismo que filtró que la firma británico-sueca admitió ante un tribunal el riesgo de dicho efecto secundario— reportó que la dosis Vaxsevria ya fue suspendida en otras partes del mundo.

Entre estos destaca Reino Unido pues se sumó a la decisión de la Comisión Europea, lo que recuerda que dicha nación reportó al menos 81 decesos entre personas inmunizadas con su fármaco, incidencia por la que la farmacéutica británico-sueca enfrenta decenas de demandas, pues deudos de las víctimas o pacientes que sufrieron efectos secundarios exigen una indemnización por parte del desarrollador de esa vacuna.

Además, ese periódico añadió que existen informes de que la misma empresa ya solicitó la salida del mercado de su vacuna en dicho territorio y en otros más, los que recuerda que ésta fue adquirida en más de 180 países, de acuerdo con datos del portal Our World in Data, con lo que replican la medida que tomó la Unión Europa (integrada por 27 naciones).

Sin embargo, AstraZeneca mantiene el silencio en torno a esas versiones y aludió la decisión de salir voluntariamente del mercado por temas comerciales, pues argumentó que en la lucha para erradicar la pandemia se crearon múltiples vacunas y al quitar la emergencia bajó la demanda.

Tema en el que la UE informó que aún seguirán disponibles otras dosis aprobadas por el regulador europeo como Pfizer y Moderna, que absorberán la demanda en esa región.

Pero dicha estrategia parece un intento de protegerse legalmente, pues ya en el pasado enfrentó trabas incluso de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) que la suspendió temporalmente tras detectarse casos raros de trombositopenia, aunque finalmente retomó su uso al ordenar que en el fármaco se incluyera la advertencia sobre ese riesgo que presuntamente afectaba a los mayores de 60 años, aunque algunas regiones ajustaron la edad a 40 años.

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FBPT
Foto de Reuters