PIENSO, LUEGO ESCRIBO
EMPODERAMIENTO O APODERAMIENTO
Por Akiles Boy*
Fátima gritó al mundo ¡Somos mujeres empoderadas!, asumiéndose como representante mundial de la féminas. Es acaso cierto?. Una discusión de larga duración, polémica, cuando también persisten los señalamientos de ese mismo sector, ahora con mayoría, de la prevalencia de la misoginia y la anacrónica cultura patriarcal.
Aún, cuando hay grandes avances en el mundo y en México, para alcanzar la equidad de género, todavía estamos a buena distancia de conseguirlo. Por los ancestrales atavismos, se mantiene vivo el machismo y la marginación de la mujer en muchas comunidades y regiones, que hacen afirmar, que será difícil demoler esa estructura social heredada del pasado.
Por otro lado, también persisten prácticas o costumbres que revelan o encubren la preeminencia de matriarcados, algunos extremos o feroces, que han anulado o marginado la intervención del varón en las decisiones familiares. Ante esto, que resulta innegable, se manifiesta la necesidad de privilegiar la comunicación, el dialogo y los acuerdos en el hogar y cualquier otro medio, es decir, buscar el justo y saludable equilibrio.
Se sabe, que históricamente la lucha por el poder ha estado presente en las relaciones humanas, incluye la relación de pareja o en el matrimonio. Existe y permanece vigente, sin importar el estrato social o nivel cultural. La situación escala, cuando se agrega el ingrediente de la competencia y la rivalidad en el mismo feudo, donde debieran imperar los acuerdos y el trabajo en equipo. Se agrava más, si en esa dinámica nociva, se arrastran los hijos, sin medir las consecuencias.
En estos años, las estadísticas muestran menos matrimonios y más divorcios. Los jóvenes de hoy son renuentes al compromiso y a la responsabilidad, que acarrean la vida conyugal o en pareja. Una gran cantidad, prefieren la soledad y no echarse a cuestas las cargas que implica compartir la vida, el tiempo y el espacio. Las circunstancias sociales, económicas y la tecnología, han impuesto éste que parecer ser un nuevo modelo para vivir.
La evolución natural de la humanidad generó nuevas condiciones y reglas. Con el ascenso de la mujer a la mayoría de la población mundial, se desencadenó una dinámica social distinta. Su irrupción en el ámbito laboral, económico y político, modificó el mapa de la pirámide de la sociedad, y su empoderamiento sigue creciendo, esto significa, que abandonó su sitio marginal y se está posicionando desde hace algún tiempo en roles protagónicos, siendo líderes o gobernantes en varios Países sobresalientes en el planeta. Siguiendo los pasos de otras mujeres que han marcado huella en sus naciones y dejando un legado para el mundo. Desde Indira Gandhi y Margaret Tatcher, hasta Ángela Merkel y Michelle Bachelet.
En fin, el tema es amplio y tiene diversas perspectivas, pero lo esencial es no perder de vista el equilibrio y complementariedad en la relación de mujer y hombre, aún con las modalidades que llegaron con la diversidad y la inclusión. Empoderar significa fortalecer, conceder y hacerse de mayor poder, para obtener una mejor posición y mayor participación. El desafío para las mujeres en esta época será no ambicionar el empoderamiento con el ánimo de control absoluto, de ejercer el poder de forma arbitraria o peor revertir la situación a su favor, por motivos de venganza o represalia contra su género opuesto. Es fundamental mantener la paz y armonía en la familia, la comunidad y el mundo. Hasta la próxima.
Noviembre 6 de 2025
*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.
*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.

