Apenas tres días después de eso y pese a las críticas, de 58 integrantes de esa Comisión sólo se presentó a trabajar físicamente uno, el petista Reginaldo Sandoval Flores.
En cambio 57 legisladores se conectaron para no asistir físicamente a esa reunión.
No acudió a ella ni la presidenta de la Comisión, Merilyn Gómez Pozos, de Morena, por lo que condujo la sesión la secretaria técnica, Virginia Minero Ramos.
Aunque en el caso de medidas disciplinarias correspondería a la presidencia de la mesa directiva de la Cámara, la actual presidenta Kenia López Rabadán precisó que acciones de ese tipo tendrían que detonarse a solicitud del Comité de Ética, pero éste se instaló apenas este 11 de noviembre.
Además de Pérez Bernabe, integran el Comité otros 14 diputados designados por la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara. Los integrantes son cuatro de Morena, dos del Partido del Trabajo, dos del Partido Verde (PVEM) uno aún vacante; tres de Acción Nacional (PAN), tres del Revolucionario Institucional (PRI) y uno de Movimiento Ciudadano (MC).
Entre las funciones de ese órgano están velar por el cumplimiento del Código de Ética de la Cámara.
Este indica, por ejemplo, que los diputados deben actuar con sobriedad y evitar actitudes que denoten abuso de poder; deben “evitar actos de ostentación que vayan en demérito de la respetabilidad de su cargo”; abstenerse de “realizar o prestar asesoramientos, consultorías, estudios u otro tipo de actividades relacionadas con las actividades del Congreso de la Unión, que les signifiquen un beneficio patrimonial”
En la pasada 65 Legislatura el Comité estuvo inactivo. En cambio, en la primera Legislatura con control de Morena, la número 64 (2018-2021) esa instancia también estuvo a cargo de Pérez Bernabe y procesó cinco quejas.
La primera de ella apenas iniciados los trabajos, tras la denuncia de la exlegisladora del PAN Ana Paola López Birlain, quien fue arañada por la diputada morenista Irma Juan Carlos, quien se disculpó.
Otro caso fue el interpuesto por la exdiputada del PAN Adriana Dávila, quien acusó al entonces petista Gerardo Fernández Noroña por violencia política en contra de la mujer. Éste se disculpó y la legisladora se desistió por esta vía aunque promovió otras acciones legales.








