«A mí no me chinga cualquiera, porque yo no uso mi lenguaje, sino el lenguaje de Dios», decía el finado «Negro» Cruz. Y a continuación sacaba una Biblia de bolsillo y y nos recetaba proverbios del Rey Salomón: 1) De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas. Y la buena fama más que la plata y oro. 2) Dí a la sabiduría tú eres mi hermana, y a la inteligencia llámala tu pariente, 3) El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de arguendes. 4) Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él». Foto de «Plumas Libres».








