PIENSO, LUEGO ESCRIBO

 

LA REVOLUCIÓN. IDEALES Y REALIDAD  

 

Por Akiles Boy*

 

 

La transparencia del cristal de la ventana, permite a Ciriaco observar el ir y venir de la gente en los andadores del pequeño parque provincial. Desde una cafetería, es testigo del trajín que anuncia la temporada de fin de año. A los parroquianos se les ve con una cara más cercana a la alegría, que a la angustia causada por penurias o  la percepción de inseguridad, magnificada por los medios de comunicación, alineados con una debilitada oligarquía rapaz, inconforme por la pérdida de privilegios. Esos que no volverán, de seguir el País en la misma ruta.

 

El año viviendo sus últimos días, pasó veloz, como un corredor emergente de la Grandes Ligas. Ciriaco piensa en esa teoría, de que al final de la vida, el tiempo suele pasar más rápido. Sin embargo, esa duda existencial no hace al mundo detenerse, al contrario, parece aumentar la velocidad y en sintonía con el reloj, avanza sin importar arrollarnos y olvidarnos. El mundo sigue girando, es el título de una canción de los años setenta del siglo pasado, de la autoría del argentino Leonardo Favio, también interpretada por el cantante mexicano José José.

 

Es domingo y las calles del centro histórico del pueblo, son invadidas por turistas nacionales y extranjeros. El aroma del café, la gastronomía, la fisonomía antigua y el verde de su vegetación, los atrae y quedan atrapados en esa atmosfera seductora de los lugares mágicos. Es también un fin de semana largo, gracias al calendario cívico que marca el lunes feriado o de descanso, por la conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana, un 20 de noviembre de 1910.

 

La fecha remonta a Ciriaco a ese épico acontecimiento en la Historia de México. El levantamiento armado, violento del pueblo oprimido y explotado durante muchos años, contra la dictadura impuesta por el General Porfirio Díaz y una camarilla de militares y políticos, que se habían eternizado en el poder.

 

El primer movimiento revolucionario del siglo XX en el mundo, inspirado en los ideales de libertad y de justicia, el cual detonó principalmente en el medio rural, lugar en que campeaban la pobreza y la ignorancia. Sería en ese entorno, atrasado y sometido, donde tuvo más empuje la movilización de las masas contra el gobierno opresor.

 

Viene a la memoria de Ciriaco, el nombre de Demetrio Macías, el protagonista de la icónica novela de la revolución Los de Abajo, de Mariano Azuela, que con su narrativa, refleja y nos acerca a la realidad, a las circunstancias y los hechos, junto a los héroes y villanos de esa etapa crucial en la evolución del País, porque al paso de los años, sucedieron transformaciones fundamentales en la vida social, política y económica de México.

 

A ciento quince años de distancia, la nación azteca ha sobrevivido a fuertes tormentas, huracanes y terremotos políticos y económicos. Desde la decena trágica, hasta el presente en que gobierna la izquierda, ha visto y padecido episodios de drama y tragedia, provocados por ambiciones, traiciones, errores, desatinos, crímenes políticos y hasta hostilidad y actos injerencistas del exterior, que han quedado registrados en los archivos históricos y en la memoria colectiva. Tal situación define al mexicano como un ser de gran  resiliencia y con una inteligencia poco común, que con frecuencia es ofendida o ninguneada.

 

Libertad, justicia, democracia e igualdad, son algunos de los ideales revolucionarios, que se convirtieron en preceptos constitucionales y objetivos  de las instituciones nacionales. En la realidad, hay avances visibles, pero también son innegables los rezagos y cuentas pendientes. Resulta y resalta la justicia. Hasta la próxima.

 

 

Noviembre 17 de 2025

 

 

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.