Como Alberto Islas venía de ser abogado, Maestro en Derecho Procesal y dos veces Director Jurídico, era difícil pensar que tuviera un gran éxito como político. La realidad demostró que su entrega, profesionalización, su honestidad y deseos de servir a la capital y a los xalapeños,  sí hicieron posible cumplir con el objetivo planteado. Fue, la suya, una administración ordenada, con finanzas sanas y una importante obra pública. Los eventos culturales y artísticos continuaron siendo numerosos y de calidad.  No defraudó la confianza de Ricardo Ahued. No rompió equilbrios con actores locales, Tuvo un manejo de imagen institucional preciso…  y la encuestas lo colocaron como unos de los cinco mejores alcaldes del país. ¡Bien por don Alberto!