El empresario Alfonso Romo vive el cierre de año más turbulento en mucho tiempo. Recientemente en una reunión en la CDMX con ejecutivos del sector bancario confesó que el fin de Vector, luego de las acusaciones de supuesto lavado esgrimidas por el Departamento del Tesoro, fueun duro golpe. Pero sobre todo, menciona le molesta la indiferencia del morenisno en lo sucedido. Señala que luego de años de pñatrocinar campañas  y aventuras electorales de tinte de centro izquierda, tras el golpe a Vector no hubo una sola voz en su defensa. Como si le reprocharan haber apoyado a Marcelo Ebrard en la elección interna. Lo escriben en «La Política Online».