La memoria no es un archivo fiel y objetivo, sino una arquitecta subjetiva que selecciona, edita  y, en ocasiones, embellece el pasado. Los factores de significancia emocional, repetición y contexto, no son meros mecanismos biológicos, son criteios existenciales  que nuestro cerebro aplica  para dotar de sentido a nuestra trayectoria vital. Aquellos eventos cargados de emoción o que han sido muy mencionados a lo largo del tiempo, se convierten en pilares de nuestra identidad, mientra que lo trivial o reciente puede desvanecerse, no por falta de capacidad, sino por una jerarquía interna de relevancia». Lo escribió el Dr, Francisco Moreno Sánchez en «Reforma».