PIENSO, LUEGO ESCRIBO

 

TAN CERCA DE XALAPA

 

Por Akiles Boy

 

Dicen que las desventajas no deben verse como problemas sino como oportunidades. Porfirio Díaz, el Dictador, como lo registró la historia,  cuando salió de Veracruz rumbo a su exilio en Europa, soltaría aquella famosa frase, “Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Fue una sentencia o estaba preocupado y pensaba que con su partida, el país quedaría a la deriva, después de sus esfuerzos por mantener un frágil equilibrio en la relación con los ambiciosos norteamericanos. Una vecindad incomoda, determinada por el fatal destino.

 

Para unos, una bendición, para otros una maldición. Una relación naturalmente tormentosa entre vecinos con grandes diferencias, culturales, raciales, religiosas y económicas, que históricamente han hecho difícil la convivencia. Por la fuerza, cansancio o conveniencia, con el tiempo se han visto coexistir el  espíritu anti yanqui, con la tradicional posición de entrega y sometimiento al rico y poderoso vecino del Norte. Al que mucho se le cuestiona, pero también, el que “nos ayuda” y del que debemos aprender.

 

Pues amigos lectores, esa historia se replica en muchas partes del mundo y también en nuestro país. En mi terruño del Norte de Veracruz, Pánuco, muchas veces escuche la queja de mis paisanos en el exilio. “Pobre de nuestro pueblo, tan lejos de Dios y tan cerca de Tampico”. Cuando el puerto tamaulipeco  emergió como el epicentro del desarrollo económico de esa región huasteca, mientras Pánuco se debatía entre el atraso y el olvido de los gobiernos veracruzanos. A más de treinta años, la situación de los municipios norteños del Estado, poco ha variado, sus poblaciones han crecido, pero persisten el atraso y los rezagos sociales que tienden a profundizarse, ahora por la acción de grupos de la delincuencia organizada, que han convertido esa zona en centro de operaciones al margen de la Ley.

 

Otra historia la escriben los municipios cercanos a la capital del Estado, la otrora culta y orgullosa Ciudad de la Flores, asiento de los Poderes Estatales, y que todavía vive del prestigio que le resta. El abandono gubernamental, el  desorden urbano y sus grandes calamidades han convertido a Xalapa en una ciudad caótica, en detrimento de su antigua imagen de ciudad tradicional, hospitalaria y con intensa actividad educativa y cultural. Como mudos testigos también han evolucionado los pueblos vecinos, de los más significativos, Coatepec, conocido como la “Tierra del Café

 

Como se mira, la anarquía urbana, auspiciada por la corrupción, se impuso a los débiles “esfuerzos” de la planeación burocrática. La irregularidad domina en el mapa del desarrollo de las ciudades. Fraccionamientos, colonias y asentamientos de precaristas brotaron sin  ningún control y al margen de la legalidad, obedeciendo solo a razones de  carácter económico y político. El natural crecimiento de los pueblos dio paso a las áreas conurbadas y finalmente a las zonas metropolitanas. La de Xalapa, la segunda más poblada del Estado, se integró con los municipios de Xalapa, Banderilla, Emiliano Zapata, Jilotepec, Rafael Lucio, San Andrés Tlalnelhuayocán y Coatepec.

 

Después de la capital veracruzana, en esa zona destaca Coatepec, ciudad con amplia historia, cultura, gran riqueza natural y un clima envidiable, sus principales fortalezas. Sin embargo, parte de ese gran potencial aún aguarda para convertirse en un factor detonante de su desarrollo. Atrás quedó la época de esplendor del café. Hoy, los productores que quedan, luchan por mantener su calidad y prestigio en el mercado nacional e internacional, ante la volatilidad de los precios.

 

Como la mayoría de los pueblos mexicanos, Coatepec ha evolucionado sin orden ni previsión. Sus padecimientos son comunes a otras pequeñas ciudades que han sido rebasadas por el crecimiento demográfico y sus necesidades colaterales. Servicios, medio ambiente, infraestructura, equipamiento urbano, movilidad y vías de comunicación, son temas elementales que requieren de inaplazable y mayor atención. Hoy Coatepec debe ser relanzado al desarrollo sustentable, empleando los recursos públicos y de la sociedad organizada, en una alianza que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos. La actual Administración Municipal del Pueblo Mágico tiene la palabra. Urge darle vuelta a esas últimas páginas oscuras de su historia y escribir nuevos capítulos de progreso para los coatepecanos. Nota. Este texto fue reescrito, el original tiene algunos años.  Hasta la próxima.

 

 

Enero 9 de 2026

 

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.