La iguana vivía en libertad en el Centro de Educación Ambiental Quetzalli y fue referente de educación ambiental en el sur de Veracruz.
Heidi Castellanos
Rufino vivía en libertad en el área natural conocida como Agua, dentro del entorno del Centro de Educación Ambiental Quetzalli. Eligió ese espacio por tratarse de su hábitat natural, explicó la bióloga Norma Carolina Vidal. A diferencia de otros ejemplares, no se encontraba en cautiverio, sino que permanecía entre la copa de los árboles, compartiendo el área con alrededor de 30 iguanas.

UN REFERENTE DE EDUCACIÓN AMBIENTAL
Mediante un mensaje, el equipo de Quetzalli Centro de Educación Ambiental, junto con Protección Civil, despidió a Rufino y destacó que fue más que un reptil.
“Rufino fue un símbolo vivo de la conexión entre las personas y la naturaleza”.
Su presencia acompañó recorridos, charlas y actividades educativas, despertando el interés y el respeto por la fauna silvestre en niñas, niños, jóvenes y adultos. Con un comportamiento tranquilo, se convirtió en un embajador de su especie, contribuyendo a comprender la importancia de los reptiles en el equilibrio de los ecosistemas.
El centro informó que, aunque Rufino ya no está, su historia permanece en la memoria de quienes lo conocieron y que su legado continuará inspirando acciones de cuidado, respeto y protección de la vida silvestre.
“Gracias, Rufino, por todo lo que nos enseñaste sin palabras”, expresaron.
JRG








