No es nada casual que se haya destapado el escondido salón de belleza en el Senado. El espacio venía funcionando casi de manera clandestina desde hace meses. Tenía una pláca gris sin alguna leyenda y las legisladoras, principalmente de Morena, hacían uso de él a escondidas. Con razón se veían en el Pleno tantos peinados como si fueran XV años. Y aunque la presidenta de la Mesa Directivva, Laura Itzel Castillo, justificó su uso, pues dijo «todos debemos estar bien presentados», como era de esperarse, tras el ecándalo ya fue inhabilitado. Lo escriben en «Confidencial» de «El Financiero». Foto de «Milenio».








