Una fantasía de palmeras, cañas de azúcar, postes de luz, partidas de dominó, mujeres haciéndose las uñas y rincones entre el Viejo San Juan y Nueva York , con su mercado «La Marqueta», su «Casita», y una licorería que decia «Conejo», sirvió a Bad Bunny de escenario para su deslumbrante consagración como ícono de los hispanos en Estados Unidos y de los latinoamericanos en el mundo. Al final exclamó «Seguimos aquí» y marcó un touchdown por la unidad del continente americano. La nota es de Iker Seisdedos en «El País». Retomó los inicios del reggaeton en Puerto Rico. Para Donald Trump su actuación fue «terrible, asquerosa». El evento fue visto por más de 135 millones. Foto de «Milenio».








