CAFÉ DE MAÑANA

Por José Luis Enríquez Ambell
LA INSEGURIDAD RONDA DENTRO
Y FUERA EN ESTADIOS DE FÚTBOL
El fútbol, siendo un deporte de masas y convocante de miles de aficionados, ha venido incrementando los riesgos y la inseguridad en la población, dentro y fuera de los estadios e inmuebles deportivos, incluso en torno a los campos amateurs del balompié profesional, y a tan solo unos días de la Copa del Mundo en su edición XXIII.
Hace algunos meses fue visto y difundido un juego de fútbol entre dos de los equipos de convocatoria regional de la Liga MX, como Querétaro y Atlas, donde producto de la calentura en el terreno de juego, en las gradas y fuera del Estadio La Corregidora, se dieron lamentables hechos.
Incluso se han dado conductas por festejos de estrellas del fútbol mexicano como Henry Martín, Nahuel Guzmán, el DT Tano Ortiz y otros, que se han convertido en mezcla de agresión, mal ejemplo y pésimos modales, contribuyendo a encender la mecha de la desgracia.
Hace algunos meses aquí escribí sobre la educación deportiva y cultural en rubros como el fútbol, que aún parece lejana en México, y creo que debería analizarse el nacimiento de reglas con dientes y no seguir con sanciones de risa, o podremos lamentar otras reacciones sociales que dañen y vandalicen en peores condiciones, como recientemente sucedió en Boca del Río, y que no escapa suceda en otros escenarios, donde un conjunto de normas observables por los tres niveles de gobierno, incluyendo al sector privado en su conjunto,  podría dejar de ser espectador para pasar a ser partícipe de cambios para mejores conductas entre todos.
Entre el mal humor social en el entorno de lo que es un simple juego de fútbol, hace unas semanas, en las afueras del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, en la CDMX, hubo una riña entre policías contratados por la UNAM que privaron de la vida a un aficionado del equipo Cruz Azul de la Liga MX.
Si en el máximo nivel del balompié profesional mexicano hay hechos donde se les pasa la mano, donde familiares y amigos de la víctima, aun con denuncias por brutales ataques de elementos de supuesta seguridad en el Estadio Olímpico, ¿qué esperar de la conducta, sin que se justifique, de algunos desadaptados en los escenarios deportivos dentro y fuera?
La época de mal humor social que se ve en calles, carreteras, centros comerciales, sitios de diversión y hasta en escuelas, ojalá se haga todo lo posible por alejarla del impacto en sitios de concentración mayor como los estadios de fútbol en México, no solo en Veracruz.
Hace algunos años, en un encuentro en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, entre Boca Juniors y las Chivas de Guadalajara, el delantero Martín Palermo agredió al Bofo Bautista, y el ambiente se calentó tanto que el DT Jorge “Chino” Pellegrini y aficionados intentaron golpear y dañar al jugador mexicano, lo que pudo resultar en una desgracia de dimensiones insospechadas.
Por lo pronto, ojalá que los de pantalón largo y pantalón corto, todos los involucrados, directivos, jugadores, aficionados, medios de comunicación, patrocinadores, entre otros, no pierdan de vista que el fútbol es quizá la mayor diversión deportiva en México y que no debe convertirse en detonante de la violencia.
Aquel ofrecimiento de anunciar un equipo en 2024 sin contar con estadio por las obras atrasadas, ahora ha cambiado: la Gobernadora Nahle ha venido empujando facilidades para quienes pretenden adquirir una franquicia, y de donde venga es lo de menos; la población solo pide fútbol profesional en Veracruz.
El deporte organizado y profesional también es una forma de poner a Veracruz de moda, y el fútbol mueve una economía más allá de las patadas al balón.
El turismo, los servicios y el comercio en torno al balompié son bastante amplios, incluso en los rubros formal e informal, y el deporte de las patadas representa ganancias directas e indirectas al sector privado de la economía.
¡ES CUANTO!