Aunque no existe el mismo número de hace años, persiste en la Ciudad de México la bella tradición de los organilleros. En diciembre pasado fueron declarados Patrimonio  Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este sábado entrevistamos a uno de ellos: don Crescencio Torres, originario de Oaxaca, pero ya con muchos años en la CDMX, de 53 años, con 25 años de organillero. Sale todos los sábados y domingos con su órgano y su música recoriendo las calles de la capital y nos comenta que obtiene ingresos de 400 a 500 pesos diarios. Platicó que viajó hace poco a Valparaíso, en Chile, a un festival de Organilleros. ¡Felicidades!