Un altar con varias ofrendas humanas fue descubierto por especialistas mientras se realizaban obras para el tendido del ferrocarril.
Un importante hallazgo arqueológico que, de acuerdo con expertos, permitirá comprender un poco más a la cultura tolteca, fue encontrado en las obras del tren México-Querétaro.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, un altar con una ofrenda hecha de huesos humanos fue encontrada por trabajadores y luego resguardada por especialistas.
El descubrimiento se realizó a unos cuantos metros del área conocida como Tula Chico, en Hidalgo, por lo que expertos señalan que el sitio podría corresponder a un periodo entre los años 900 y 1150.
De acuerdo con Víctor Heredia, coordinador del proyecto, el altar mide alrededor de un metro por lado, con tres niveles sin escalones, y fue construido con cantera, cantos rodados y basalto.
“En un pozo de sondeo, de un metro cuadrado, detectamos a primera vista un pequeño apisonado, y al extender la excavación encontramos una de las esquinas del altar y los otros vértices”, señaló el arqueólogo jefe de campo del Frente 5, Emmanuel Hernández.
Un palacio y cuatro cráneos
Los expertos señalan que el altar pudo encontrarse en el centro de un antiguo palacio tolteca, pues se sabe que en las afueras de la ciudad precolombina había barrios nobles.
“En este caso, aunque los metales ya se trabajaban en el periodo Posclásico, sabemos que aquí las decapitaciones todavía se hacían con cuchillos de obsidiana o de pedernal, y dejaban marcas del corte en los huesos.
“Suponemos que fueron o habitaciones o un contexto de élite, o de grupos de jerarquía mayor, restos de palacios que pudieron haber existido en el lugar. Sabemos que a los extremos de Tula había barrios de clases altas y medias, y mucho más alejados, los de la gente común”, agregó Heredia.
Cuatro cráneos y huesos largos fueron encontrados en tres de los cuatro lados de la base del altar, aunque los especialistas consideran poco probable que se encuentren otros restos humanos en la zona.
“En el arranque del altar había dos cráneos, uno orientado hacia la parte superior y otro hacia el suroeste. Conforme descendieron los niveles, se detectó un apisonado con un estucado, posiblemente de cal con arena, y debajo de este se encontraron las otras dos osamentas incompletas, así como algunas vasijas”, detalló la dependencia.
Los restos humanos encontrados en el altar serán enviados a un laboratorio especializado en el Estado de México, mientras que las vasijas, cerámica y otros utensilios encontrados se llevarán a Tepeji del Río, Hidalgo.









