PIENSO, LUEGO ESCRIBO

 

UNA HISTORIA DE FAMILIA

 

Por Akiles Boy*

 

Septiembre de 1977, todavía no cumplía los diecisiete años, en el barrio le decían “El Chín”, su nombre de pila era Felipe de Jesús. Terminado el bachillerato, la fiebre aspiracionista de la época hizo que volara del nido familiar, ansioso de conocer, aumentar su experiencia y principalmente crecer, y para eso, era necesario abandonar el hogar que lo cobijó y preparó para los desafíos que vendrían.

 

Aterrizó en un lugar más al sur, una bulliciosa ciudad que marchaba al ritmo de la boyante industria petrolera nacional. Activa, productiva y centro neurálgico de la región del Totonacapan. El universo se expandió ante los pequeños ojos del huasteco migrante. Todavía no aparecía la globalización, pero fue el comienzo de una dura pelea, significaba competir en las ligas mayores, aunque fueran del tercer mundo.

 

Fue una corta pero compleja temporada de adaptación a ese entorno que olía a gas y petróleo. Hubo un episodio de depresión que puso a prueba su fortaleza, amenazando hacer naufragar su proyecto de vida.

 

Su fuerza contrastaba con su sensibilidad y fragilidad oculta. Lo traía en la genética. Recordaba bien a la tía Carmen, siempre cerca, de trato cálido y con la imagen imborrable de fragilidad por su delgadez, su hermana Adela le llamaba “La Flaca”. Sin embargo, resultó longeva como la mayoría de sus hermanos. Tendría la satisfacción antes de morir, de ver a sus hijos en plena faena de sostener y guiar a sus familias, igual que lo hizo ella.

 

Felipe de Jesús, nunca faltaba a las visitas a la casa de la tía Carmen, primero los fines de semana, caminando y después en el lento servicio urbano del pueblo, un autobús reciclado, que por su color le decían “La Mandarina”. Después, en los periodos vacacionales, cuando en la urbe petrolera, los cuartos de alquiler y pensiones se quedaban en pausa por la estampida de estudiantes universitarios. Eran los últimos años de los setenta del siglo XX.

 

De esa etapa, El Chín, también guardo en su memoria, el pasaje de una canción icónica de ese tiempo, una melodía que al escucharla logró  cautivarlo tanto, acabando por comprar el LP o acetato. El tema Year of the Cat, El Año del Gato en español, estrenado en 1976, interpretado por el británico Al Stewart, y que se convirtiera en un super hit a fines de esa época dorada  de la música a nivel mundial.

 

El relato de Felipe de Jesús, es una breve historia de familia, contada para recordar la importancia de fortalecer ese núcleo social, que aún con la estructura diversa actual, será siempre el refugio más seguro y la primera escuela de vida. La generación de la tía Carmen, fue quizá una de las últimas que lucho con toda su fuerza e inteligencia para conservar los valores que sostienen a las familias de bien, responsabilidad, esfuerzo, honestidad y solidaridad con los demás. En la evolución o transformación, se cambia, se corrige, se restaura, pero lo bueno, lo que dio resultados favorables, se defiende y se preserva . Hasta la próxima

 

Marzo 31 de 2026

 

 

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

*Miembro de la Red de Escritores por el Arte y la Literatura, A.C.