Una buena: la calificadora internacional Fitch considera que en México hay una política macroeconómica prudente, finanzas externas sólidas y una economía diversificada. Una mala: la evaluación también indica que la economía mexicana está limitada por factores como la expectativa de crecimiento del 1.7 por ciento para 2026, indicadores de gobernanza débiles y desafíos fiscales por una baja base de recaudación, rigidez presupuestaria y la deuda de Pemex. Lo escriben en «Templo Mayor» de Pemex. Foto de El Economista.







