La pregunta ya no es si habrá elecciones en México, la verdadera pregunta es si serán creíbles, porque cuando el árbitro deja de ser imparcial, el resultado deja de importar. Y cuando la gente deja de creer en el voto, abandona las urnas y lo que se pierde no es una elección… es la confianza y la democracia misma. Así pierde México, pierde el pueblo bueno y ganan… los que el árbitro decida. Lo escribe Jesús Castañeda en su columna semanal.