La presencia árabe en México persiste sobre todo a través de la permanencia de apellidos que, castellanizados muchos, han tomado carta de naturalidad en nuestras tierras. la lista es larga y reconocida: Ahued, Alcázar., Bardahuil, Besil, Bichir, Chayffet, Chedraui, Dib, Domit, Elías Gidi, Haddad, Nahle, Harp, Hakim, Simón, Helú, Jamed, Karam, Kuri, Farah, Lajud, Selem, Slim, Yunes, Zaid. En esa lista aparecen nombres conocidísimos en nuestro estado. Y es que los descendientes de los migrantes han participado activamente y han intervenido en el desarrollo de la vida social, económica, cultural, deportiva y política. Lo escribe Sergio González Levet en el Notiver de don Alfonso Salces. Foto de Manuel Fernández Avila.







