El profesionista de 49 años y quien recientemente pasó de un esquema de home office a uno presencial no puede llevar a su hijo de ocho años a su centro de trabajo por cuestiones políticas, algo que sí puede hacer la mamá, pero no todos los días. Ahora le preocupa el cuidado del menor.
“Yo no cuento con mis papás, la mamá de mi niño tiene a sus papás en Michoacán, no tenemos ni tíos, ni parientes y nuestra vida social está muy limitada porque no tenemos tiempo”, dijo a Expansión.
Entre las primeras opciones que se le ocurre es que en la escuela les ofrezcan un curso de verano, pero esta solicitud debe ser presentada por los padres de familia para que se justifique la apertura del centro escolar, ya que de lo contrario el colegio será sancionado.
Otra alternativa es buscar otro tipo de actividades para mantenerlo ocupado, pero esto también requerirá un gasto extra.
“Yo lo mandaré con su papá en las vacaciones de la SEP y afortunadamente sí tengo quién cuide a mi único hijo”, relata por su parte, Paola una madre y profesionista de 41 años.
Ella tiene a su hijo en una secundaria pública y ante este cambio prevé “pedir favores” a sus familiares para el cuidado del niño.
“Afortunadamente mi trabajo es home office, solo voy una vez a la semana a oficina, esa flexibilidad me da la oportunidad de ir a dejarlo a la escuela, recogerlo y por la tarde llevarlo a regularización; con los cambios de la SEP tendré que llevarlo unas semanas con su papá quien se dedica al comercio o bien, llevarlo con sus tíos; el chiste es que alguien lo cuide y que se mantenga ocupado, no tanto en las pantallas”, expresó.








