El partido se fue a los penales después de más de 90 minutos completamente parejos.
Toluca se proclamó campeón de la Concacaf Champions Cup tras vencer desde los penaltis 6-5 a Tigres, en el estadio Nemesio Diez luego de igualar 1-1 en los 120’, para así quedarse con el premio del boleto al Mundial de Clubes 2028 y a la Copa Intercontinental.
La final fue una batalla táctica durante gran parte de la noche. Antonio Mohamed y Guido Pizarro apostaron por el orden y minimizar riesgos, lo que provocó pocas oportunidades claras en el tiempo regular.
Los Diablos intentaron asumir la iniciativa, mientras que los felinos esperaron el momento adecuado para atacar.
El partido encontró emociones en el alargue. Jorge Díaz apareció al 104’ por la banda izquierda y con un remate venció a Nahuel Guzmán para adelantar a los escarlatas. El Nemesio Diez explotó y el título parecía quedarse en casa.
Sin embargo, Tigres encontró una última vida. Al 114’, Joaquim apareció dentro del área para conectar un remate de cabeza y empatar el encuentro, enviando la final a una dramática tanda de penaltis.
Uno de los momentos más emotivos llegó al 75’, cuando André-Pierre Gignac ingresó al terreno de juego. El francés recibió una ovación de la afición felina y el reconocimiento de buena parte del estadio.
Desde uno de los palcos, José Saturnino Cardozo también se sumó a los aplausos para el delantero que llegó a esta final con 11 títulos conquistados con Tigres.
Desde los once pasos, Toluca mostró mayor sangre fría y terminó por sellar una noche histórica. El silbatazo final desató la celebración en el infierno: jugadores abrazados sobre el césped, una afición teñida de rojo y un trofeo que puso fin a una sequía continental de 23 años para devolver a los Diablos a la cima de la Concacaf.








