El loco de Dios en el fin del mundo

Marco Aurelio González Gama

Hace unos días terminé de leer el libro del español Javier Cercas que, aunque nació en Cáceres (6 de abril de 1962), creció en Barcelona por lo que su acento es inconfundiblemente catalán (la ye, la ele y la doble ele son más guturales). Perdón por hacer énfasis en el acento catalán, pero el que esto escribe desde muy chico se familiarizó con esta forma de hablar por mis maestros de primaría, de los cuales ya he platicado en anteriores entregas. Pero volviendo al tema que me ocupa, es decir, el libro El loco de Dios en el fin del mundo (Random House, 2025) es un relato de una experiencia de vida (literatura de no ficción) del escritor cuando el Papa argentino Francisco lo invita a la lejana Mongolia para hacer una crónica de la misión. En un principio cuando Cercas es contactado por un emisario del Vaticano, el escritor pensó que se trataba de una broma ya que era universalmente sabido ateísmo confeso. Aquí abro un paréntesis para decir que este escribidor se identificó con el relato porque, aunque no ateo, sí me he declarado agnostico por mi formación como científico social. Ya sabemos que un agnostico requiere de la evidencia empírica para creer o no creer. Entre líneas y subrayado diré que tuve una formación en donde recibí influencias tanto de lasallistas (preparatoria) y de jesuitas (profesional), en donde, en este nivel, tuve maestros muy queridos como Chuy García, sacerdote jesuita, quien me daba la clase nada más y nada menos que de Metodología de las Ciencias Sociales. Chuy, más que un sacerdote, tenía la imagen de un hippie, esto es, pelo castaño alborotado, lentes tipo John Lennon y una barba corta pero abundante. En la universidad de aquellos años había una capilla en donde los sacerdotes jesuitas impartían misa a los estudiantes, profesores y empleados universitarios, así es que ya se imaginarán cómo se veía Chuy, el mismo catedrático que en sus clases universitarias explicaba el método científico, ataviado con la túnica de un cura cualquiera dando la Santa Homilía. Pero volviendo al libro de Cercas, intrigado acepta la invitación de Francisco a acompañarlo a Mongolia, movido más por la duda que tenía su madre cuando vivía de que cuando muriera se iba a encontrar en la reencarnación con su padre, esa pregunta se la quería hacer directamente al Pontífice argentino. Subraya en su texto que el catolicismo de Bergoglio era una cuestión infantil al lado del su madre, y lo mismo creo yo del de mi madre y de sus siete hermanos, aunque, a diferencia de la del escritor, no estoy seguro que mi madre pensara igual en primer lugar porque murió antes y, en todo caso, estoy cierto que mi madre y hermanos en lo primero que hubieran pensado cuando les tocara rendir tributo a la tierra era que se reencontraría con su santa madre, es decir, mi abuela que en vida llevo el nombre de María, por la cual sentían una verdadera devoción ella y sus hermanos. Lean está gran obra literaria de Javier Cercas y además recomiendo que vean en Youtube el podcast de Denise Maerker en donde habla del libro con el autor. Por cierto, ya no soy agnóstico y mucho menos ateo.