«La selección mexicana jugó un partido que mereció ser visto de pie, y así fue como cayó. Impulsado por un público vibrante, el Tri dominó de principio a fin. Dos contragolpes minaron las esperanzas mexicanas. Inglaterra metió dos goles que parecieron de entrenamiento. Lo mejor de México había sido el cuadro bajo, pero Inglaterra lo sometió a un baño de realidad. El Tri disputó con enjundia en cada palmo del terreno. Lira fue espléndido en la recuperación de balones.. Quiñones y Jiménez mostraron su jerarquía de goleadores, pero se necesitaba algo más. Con el materia de que dispuso, Aguirre hizo un magnífico trabajo». Lo escribe el escritor, conocedor de futbol, Juan Villoro en «Reforma». Foto de WMagazine.






