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El Heraldo de México

Nadie se quiere perder el cuarto partido de la selección mexicana y todo Paseo de la Reforma luce al tope. Con megáfonos, las brigadas de control de acceso piden que los asistentes se dispersen a lo largo de la gran avenida.

Misael Zavala..
Los seleccionados fueron eliminados de la Copa Mundial 2026  Foto: Heraldo de México

Aunque ni las cientos de vallas, la lluvia ni los llamados a la prudencia frenaron la fiesta futbolera en el Ángel de la Independencia, el festejo quedó ahogado tras el triunfo de la selección inglesa frente al tricolor. 

El aguacero previo al partido no espanta a nadie, solo hace salir a los vendedores de impermeables, elotes y café que hacen su agosto y ayudan a entrar en calor a los asistentes tempraneros.

Nadie se quiere perder el cuarto partido de la selección mexicana y todo Paseo de la Reforma luce al tope. Con megáfonos, las brigadas de control de acceso piden que los asistentes se dispersen a lo largo de la gran avenida donde se instalaron 62 pantallas. Unos seis kilómetros de fiesta, desde la Estela de Luz hasta Avenida Hidalgo. 

Los dos goles de sopetón del equipo de La Rosa no desaniman, al contrario, encienden más los ánimos y aumenta la emoción que no solo sube el tono del encuentro, también el nervio y la pasión en Reforma.

De un momento a otro, la victoria alada casi se cae de nuevo, como en 1957. Pero está vez no por un sismo, sino por la gran anotación de Quiñones casi al final de la primera parte.

Aquí la gente sabe hacer lo suyo. Abuchea y mienta madres en cada falta de los ingleses, pero cuando se trata del capitán Kane, los abucheos ensordecen. 

Los perímetros de seguridad y controles de acceso instalados en cruces y calles aledañas a Paseo de la Reforma sirven poco pues continúa llegando un mar de personas, preparados para volar, cantar y gritan goooooool.

Viene la tarjeta roja contra Quansah y los aficionados se meten con todo contra el inglés.
Y aunque el tercer gol de los ingleses deja fríos a los aficionados, el alma regresa cuando Giménez anota tremendo penalti contra la selección de Los Tres Leones.

Nadie respira en los últimos minutos, todos contienen el aliento y  gritos ahogados se quedan en cada llegada del tricolor a la portería de Inglaterra.

Tras 112 agonizantes minutos, esta vez no hubo festejo final, esta vez nadie dijo “vámonos al Ángel, vámonos al Ángel”, como en los tres triunfos anteriores de los verdes.

Algunos quisieron aferrarse a la fiesta, pero se vieron desalentados cuando poco a poco la gran mayoría de los asistentes comenzaron a desalojar todo Paseo de la Reforma.

Foto de Instagram.